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Así es el apoyo de Estados Unidos a las Fuerzas Armadas de Colombia en los operativos.

La cooperación entre Bogotá y Washington se ha intensificado con intercambio de inteligencia, apoyo tecnológico, equipos de vigilancia.

Por Yuliana Milena Ortiz AnaguanoRedacción EXTRA
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Así es el apoyo de Estados Unidos a las Fuerzas Armadas de Colombia en los operativos.
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
La cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de seguridad atraviesa una nueva etapa, marcada por una mayor participación estadounidense en las operaciones contra organizaciones dedicadas al narcotráfico y otros grupos armados. En las últimas semanas se han conocido detalles sobre el apoyo que Washington brinda a las Fuerzas Militares y a la Policía colombiana, especialmente en materia de inteligencia, vigilancia y tecnología.

Uno de los elementos que más atención ha generado es el uso de drones MQ-9 Reaper. Según información publicada por El País, Estados Unidos trasladó a Colombia y Ecuador un número indeterminado de estos equipos, procedentes de África, para apoyar las labores de vigilancia contra el crimen organizado. Aunque estos drones tienen como función principal la recopilación de información y vigilancia, también cuentan con capacidades que pueden emplearse en operaciones ofensivas, dependiendo de las autorizaciones correspondientes.

La cooperación también se refleja en el intercambio de información de inteligencia. Un reciente operativo contra un presunto integrante del Clan del Golfo en Antioquia mostró a militares colombianos utilizando sistemas con información satelital y de drones para realizar labores de seguimiento. De acuerdo con CNN, este tipo de colaboración forma parte de los acuerdos establecidos entre ambos países dentro del nuevo enfoque de lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales.

Otro componente de esta alianza es el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas de las instituciones colombianas. En agosto, la Policía Nacional informó que recibió de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley de Estados Unidos, a través de la Embajada estadounidense, 30 radios tácticos Falcon III, destinados a mejorar las comunicaciones y la coordinación de las unidades que operan contra el narcotráfico, la minería ilegal y otras estructuras del crimen organizado.

La cooperación se ha extendido también a operaciones concretas contra las rutas internacionales de la droga. La Policía colombiana informó recientemente que la Operación JOTAM, desarrollada durante septiembre en diferentes aeropuertos del país, permitió incautar cerca de 4,9 toneladas de cocaína, además de marihuana, y dejó 32 personas capturadas. Las autoridades señalaron que el operativo contó con intercambio de información y coordinación con organismos de España, Estados Unidos, Canadá y Panamá.

El fortalecimiento de la alianza fue planteado públicamente por el Gobierno colombiano. Tras una reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el presidente Abelardo De La Espriella señaló que Colombia busca consolidarse como uno de los principales socios de seguridad de Washington en Sudamérica y propuso modernizar capacidades relacionadas con aviones, radares, drones, helicópteros, sistemas antidrones, inteligencia, ciberdefensa y fuerzas especiales.

La nueva etapa de cooperación, sin embargo, también ha generado debate político en Colombia. Algunos sectores han cuestionado el alcance de la presencia y participación estadounidense en territorio nacional y han planteado interrogantes sobre los procedimientos y autorizaciones requeridos para determinadas actividades militares. Estas críticas contrastan con la posición de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, que presentan la cooperación como una estrategia conjunta para enfrentar organizaciones criminales que operan de manera transnacional.

La participación estadounidense ocurre además en un momento en que las organizaciones dedicadas al narcotráfico han incorporado nuevas tecnologías y métodos para transportar drogas y evadir los controles. Para las autoridades colombianas, la combinación de inteligencia, cooperación internacional y herramientas tecnológicas resulta fundamental para identificar rutas, anticipar movimientos y afectar las estructuras financieras y logísticas de estas organizaciones.

Así, el apoyo de Estados Unidos a Colombia ya no se limita únicamente a la entrega de equipos o capacitación. La cooperación incluye intercambio de inteligencia, vigilancia aérea, tecnología, comunicaciones y coordinación internacional, mientras las Fuerzas Militares y la Policía colombiana mantienen el protagonismo operativo en territorio nacional. La evolución de esta alianza será uno de los asuntos centrales de la política de seguridad de Colombia durante los próximos meses.