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Envejecimiento de la población en Colombia aumentaría el gasto en pensiones y salud y pond

El aumento de la población adulta mayor y la disminución de los nacimientos plantean nuevos desafíos para la economía colombiana. Las proyecciones advierten que

Por Diana Paola Calderón RoseroRedacción EXTRA
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Envejecimiento de la población en Colombia aumentaría el gasto en pensiones y salud y pond
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
Colombia atraviesa una transformación demográfica que podría cambiar de manera significativa sus finanzas públicas durante las próximas décadas. El aumento de la esperanza de vida, la reducción de la fecundidad y el crecimiento de la proporción de adultos mayores están modificando la estructura de la población y planteando nuevos retos para el sistema de pensiones, los servicios de salud y la capacidad del Estado para financiar sus obligaciones.

Este proceso implica que, progresivamente, habrá una mayor cantidad de personas que necesitarán prestaciones económicas y atención médica, mientras el crecimiento de la población en edad laboral podría desacelerarse. La combinación de estos factores puede incrementar la presión sobre el presupuesto nacional y dificultar el equilibrio entre los ingresos públicos y los gastos del Gobierno.

Un análisis del Banco de la República sobre el impacto macroeconómico y fiscal del cambio demográfico advierte que el envejecimiento poblacional constituye un desafío estructural para el crecimiento económico y la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Más adultos mayores y mayores necesidades de financiación

El envejecimiento de la población supone un aumento de la demanda de servicios médicos, tratamientos especializados, medicamentos y cuidados de larga duración. A esto se suma la necesidad de garantizar los ingresos de las personas que llegan a la edad de jubilación.

El gasto público en pensiones podría aumentar a medida que crezca el número de beneficiarios y se prolongue el tiempo durante el cual reciben sus prestaciones. En el sector salud, el incremento de las necesidades de atención de las personas mayores también puede elevar los recursos requeridos para financiar el sistema.

Estas presiones representan un desafío para las autoridades económicas, que deben planificar cómo atender las necesidades de la población sin comprometer la estabilidad fiscal del país.

Menos población en edad de trabajar podría afectar los ingresos del Estado

Otro de los efectos del cambio demográfico está relacionado con la evolución del mercado laboral. Si disminuye el ritmo de crecimiento de la población en edad de trabajar, la economía podría enfrentar dificultades para ampliar su capacidad productiva al mismo ritmo de periodos anteriores.

Una menor expansión del empleo y de la actividad económica también puede limitar el crecimiento de los ingresos tributarios. De esta manera, el Gobierno podría encontrarse con mayores obligaciones de gasto y menos margen para aumentar sus recursos.

El estudio del Banco de la República señala que, bajo su escenario base, el envejecimiento aumentaría progresivamente el gasto público, mientras la desaceleración de la fuerza laboral limitaría el crecimiento económico y la capacidad de recaudo. En ese escenario, el déficit fiscal primario y la deuda pública podrían seguir una trayectoria creciente hacia 2070.

Se trata de proyecciones de largo plazo sujetas a distintos supuestos demográficos y económicos, por lo que no constituyen resultados inevitables. Las decisiones de política pública y la evolución de la productividad pueden modificar ese panorama.

Pensiones y salud, entre los principales desafíos fiscales

La financiación de las pensiones y los servicios médicos será uno de los puntos centrales de la discusión económica en los próximos años. El reto consiste en garantizar la protección de las personas mayores y la atención sanitaria, al tiempo que se mantienen unas finanzas públicas sostenibles.

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal también ha advertido sobre las presiones que podrían experimentar estos rubros. Sus estimaciones para el periodo comprendido entre 2026 y 2036 contemplan mayores necesidades de recursos nacionales para financiar la salud y las pensiones.

El comportamiento final del gasto dependerá, entre otros factores, de la evolución de la población, los costos de los servicios médicos, las condiciones del mercado laboral y las reglas que rijan el sistema pensional.

Por esta razón, los análisis económicos insisten en la importancia de anticipar los efectos del cambio demográfico y evitar que las decisiones de financiación se tomen únicamente cuando las presiones presupuestales sean mayores.

Productividad y empleo, claves para enfrentar el envejecimiento

Aunque el envejecimiento plantea dificultades, existen medidas que pueden ayudar a moderar sus efectos económicos. Entre ellas se encuentran el fortalecimiento de la productividad, la inversión en educación, la ampliación de la participación laboral y la reducción de las barreras que dificultan el acceso al empleo formal.

Una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, mejores oportunidades de capacitación y el desarrollo de habilidades pueden contribuir a ampliar la población ocupada y fortalecer la generación de ingresos.

Asimismo, mejorar la eficiencia del sistema de salud y planificar los recursos públicos de acuerdo con las necesidades de cada región puede ayudar a utilizar mejor el presupuesto disponible.

Los expertos también destacan la importancia de diseñar políticas de protección social que respondan a los cambios en la estructura de edades, teniendo en cuenta las diferencias regionales y las condiciones de las personas que llegan a la vejez.

Colombia debe prepararse para las próximas décadas

El cambio demográfico no representa únicamente un reto para las pensiones y la salud. También tiene implicaciones para el crecimiento económico, la educación, el empleo y la distribución de los recursos públicos.

La reducción de los nacimientos puede disminuir algunas necesidades futuras del sistema educativo, pero también exige fortalecer la formación y las capacidades de las nuevas generaciones para sostener la productividad del país.

El desafío para Colombia será anticiparse a estas transformaciones mediante una planificación fiscal de largo plazo y políticas que permitan mantener la actividad económica, garantizar la protección social y responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida.

Las decisiones que se adopten durante los próximos años serán determinantes para afrontar el aumento de las obligaciones públicas y preservar la capacidad del Estado de financiar servicios esenciales.

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