COLOMBIA CON MESES PARA REACTIVARNOS
Las emergencias provocadas por el terremoto del pasado 10 de agosto, sumadas a los efectos del fenómeno de El Niño, han dejado profundas consecuencias sociales.

Colombia
está a horas de comenzar los tres últimos
meses de un año particularmente difícil. Las emergencias provocadas por el
terremoto del pasado 10 de agosto, sumadas a los efectos del fenómeno de El
Niño, han dejado profundas consecuencias sociales, económicas y humanas en
diferentes regiones del país. Sin embargo, frente a las dificultades también
debe existir la capacidad de levantarnos, recuperar la confianza y mirar hacia
adelante.
Y
precisamente los meses de octubre, noviembre y diciembre pueden convertirse en
una oportunidad extraordinaria para impulsar la reactivación económica y
turística que tanto necesita Colombia.
A partir
de octubre comienza a sentirse en las calles el ambiente de Navidad. Los
establecimientos comerciales empiezan a prepararse para una de las temporadas
más importantes del año, mientras los consumidores incrementan progresivamente
sus compras. Es una dinámica que beneficia no solamente a los grandes almacenes
y centros comerciales, sino también a los pequeños comerciantes, vendedores
independientes, artesanos, productores, transportadores, restaurantes, hoteles
y miles de familias que dependen de la actividad comercial.
Pero
octubre también trae consigo una celebración que, con el paso de los años, ha
adquirido una enorme dimensión comercial y social: Halloween. Aquella fiesta
que alguna vez estuvo asociada casi exclusivamente con los niños hoy también es
asumida por adolescentes y adultos, quienes participan en fiestas, reuniones y
diferentes actividades. Disfraces, dulces, decoración, restaurantes, bares y
establecimientos comerciales encuentran en esta fecha una oportunidad adicional
para dinamizar sus ventas.
Después
llegará noviembre, que tradicionalmente sirve como antesala de la gran temporada
decembrina. Y posteriormente diciembre, con sus celebraciones de Navidad y fin
de año, cuando millones de colombianos se movilizan por carreteras y
aeropuertos para reencontrarse con sus familias, disfrutar de sus lugares de
origen o conocer nuevos destinos.
El
turismo, por supuesto, tiene mucho que aportar en este proceso. Desde octubre,
numerosas regiones del país comienzan a desarrollar festivales, ferias,
encuentros culturales, celebraciones tradicionales y actividades que atraen
visitantes nacionales y extranjeros. Cada evento representa una posibilidad de
generar ingresos para hoteles, restaurantes, comerciantes, operadores
turísticos, transportadores y trabajadores vinculados directa o indirectamente
a esta industria.
En
departamentos como Nariño, con su riqueza cultural, gastronómica, artesanal y
paisajística, esta temporada debe ser aprovechada para mostrar al país y al
mundo todo lo que tenemos para ofrecer. El turismo puede convertirse en uno de
los motores fundamentales de la recuperación económica regional.
No
podemos olvidar, sin embargo, que llegamos a este último trimestre después de
un 2026 marcado por situaciones particularmente complejas. El terremoto del 10
de agosto puso a prueba nuestra capacidad de respuesta y solidaridad, mientras
las condiciones climáticas adversas han golpeado a comunidades campesinas y
diferentes sectores productivos.
Por eso,
la reactivación económica no puede depender exclusivamente del Gobierno ni de
las grandes empresas. Se necesita el concurso de todos. Los comerciantes deben
prepararse; los consumidores, cuando sus posibilidades lo permitan, respaldar
la economía local; las autoridades deben garantizar seguridad, movilidad e
infraestructura; y el sector turístico tiene que ofrecer servicios de calidad.
Estos
tres meses deben ser, entonces, mucho más que el cierre de un calendario. Deben
convertirse en una oportunidad para recuperar empleos, fortalecer negocios,
impulsar el turismo y devolverles confianza a millones de colombianos.
Colombia
ha demostrado muchas veces que sabe levantarse en los momentos difíciles. Ahora
tenemos por delante una temporada que tradicionalmente mueve buena parte de la
economía nacional.
Que
octubre, noviembre y diciembre sean los meses de la recuperación, de la
solidaridad y de la esperanza. Después de tantas dificultades, Colombia
necesita volver a moverse. Y esa reactivación comienza con el esfuerzo de
todos.




