Edición Colombia
-- °CClima
USD --TRM

Inicio/Postura oficial del medio

El domingo también se escribe con carácter

Porque un periódico no se mantiene vivo únicamente con tinta y papel. Lo sostienen las ideas, la gente que cree en ellas y la voluntad de seguir contando,

Por Heiner Alexander Tabla BenitezRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
El domingo también se escribe con carácter
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Por: Joan Gómez

Hay periódicos que se limitan a contar lo que ocurre y otros que se empeñan en descubrir lo que merece ser contado. En esa diferencia se juega buena parte del sentido del periodismo. Cada domingo, DIARIO DEL SUR asume el desafío de ir más allá de la noticia inmediata y abrir sus páginas a historias, investigaciones, entrevistas e informes que invitan a mirar a Nariño desde otras perspectivas.

Detrás de esta apuesta hay una decisión editorial, pero también una convicción. Hernando Suárez, fundador de esta casa periodística, insiste en mantener vivo un proyecto que exige inteligencia, creatividad, imaginación y jerarquía profesional. Su propósito no se agota en imprimir más páginas: consiste en poner a prueba las capacidades de una redacción, estimular la búsqueda de temas propios y recordarnos que el periodismo se construye con disciplina, curiosidad y sentido de pertenencia.

En una sala de redacción, las buenas historias rara vez aparecen por casualidad. Detrás de cada informe hay preguntas, llamadas, documentos, recorridos, entrevistas y horas de trabajo que no siempre se ven. Cada periodista debe encontrar una historia, explorar sus aristas y convertirla en un relato capaz de informar, conmover o provocar una reflexión. Es allí donde la agenda propia adquiere valor y donde el oficio demuestra que todavía tiene mucho por contar.

Los resultados también se reflejan fuera de nuestras páginas. La participación de DIARIO DEL SUR en el Concurso de Periodismo Silvio León España y los reconocimientos obtenidos por sus trabajos constituyen un motivo de orgullo para quienes hacemos parte de esta escuela periodística. Sin embargo, más allá de los premios, el verdadero mérito está en sostener la exigencia, aprender de cada experiencia y entender que el siguiente desafío comienza cuando termina una edición.

La edición del domingo 25 de octubre fue una muestra de esa diversidad. El lector encontró historias como la de Luis Miguel Palacios, el maestro que despierta voces y forma líderes; el uso de drones como mensajeros de guerra en Linares y Los Andes; dos robos separados por medio siglo, pero unidos por túneles en Pasto, y la realidad del río Pasto en la avenida Chile, convertido en un escenario de problemáticas sociales. Temas distintos, unidos por una misma intención: explorar realidades que merecen atención.

En un mundo donde los hábitos de lectura cambian y numerosos diarios afrontan dificultades para sostener sus ediciones impresas, insistir en el papel es también defender un espacio para la investigación, la memoria y el análisis. No se trata de desconocer los nuevos formatos, sino de demostrar que el periodismo riguroso puede encontrar su lugar en todos ellos.

Cada domingo, el reto vuelve a comenzar. Regresan las preguntas, las ideas, las conversaciones, las jornadas de reportería y esas horas en las que una historia empieza a tomar forma hasta convertirse en páginas que esperan encontrarse con sus lectores. Detrás de cada edición hay un equipo que cree en lo que hace, que entiende que el periodismo no se construye únicamente con palabras, sino también con responsabilidad, perseverancia y amor por el oficio.

Porque un periódico no se mantiene vivo únicamente con tinta y papel. Lo sostienen las ideas, la gente que cree en ellas y la voluntad de seguir contando, incluso cuando el camino exige más esfuerzo. Ese es el carácter que DIARIO DEL SUR quiere imprimir en cada edición.

Mientras existan historias que merezcan ser contadas, lectores que esperen encontrarlas y personas dispuestas a defender este oficio, este proyecto editorial tendrá razones para seguir adelante. La tinta podrá secarse en cada cierre, pero la pasión por contar nunca debería apagarse.