El domingo también se escribe con carácter
Porque un periódico no se mantiene vivo únicamente con tinta y papel. Lo sostienen las ideas, la gente que cree en ellas y la voluntad de seguir contando,

Por: Joan Gómez
Hay
periódicos que se limitan a contar lo que ocurre y otros que se empeñan en
descubrir lo que merece ser contado. En esa diferencia se juega buena parte del
sentido del periodismo. Cada domingo, DIARIO DEL SUR asume el desafío de ir más
allá de la noticia inmediata y abrir sus páginas a historias, investigaciones,
entrevistas e informes que invitan a mirar a Nariño desde otras perspectivas.
Detrás
de esta apuesta hay una decisión editorial, pero también una convicción.
Hernando Suárez, fundador de esta casa periodística, insiste en mantener vivo
un proyecto que exige inteligencia, creatividad, imaginación y jerarquía
profesional. Su propósito no se agota en imprimir más páginas: consiste en
poner a prueba las capacidades de una redacción, estimular la búsqueda de temas
propios y recordarnos que el periodismo se construye con disciplina, curiosidad
y sentido de pertenencia.
En
una sala de redacción, las buenas historias rara vez aparecen por casualidad.
Detrás de cada informe hay preguntas, llamadas, documentos, recorridos,
entrevistas y horas de trabajo que no siempre se ven. Cada periodista debe
encontrar una historia, explorar sus aristas y convertirla en un relato capaz
de informar, conmover o provocar una reflexión. Es allí donde la agenda propia
adquiere valor y donde el oficio demuestra que todavía tiene mucho por contar.
Los
resultados también se reflejan fuera de nuestras páginas. La participación de DIARIO
DEL SUR en el Concurso de Periodismo Silvio León España y los reconocimientos
obtenidos por sus trabajos constituyen un motivo de orgullo para quienes hacemos
parte de esta escuela periodística. Sin embargo, más allá de los premios, el
verdadero mérito está en sostener la exigencia, aprender de cada experiencia y
entender que el siguiente desafío comienza cuando termina una edición.
La
edición del domingo 25 de octubre fue una muestra de esa diversidad. El lector
encontró historias como la de Luis Miguel Palacios, el maestro que despierta
voces y forma líderes; el uso de drones como mensajeros de guerra en Linares y
Los Andes; dos robos separados por medio siglo, pero unidos por túneles en
Pasto, y la realidad del río Pasto en la avenida Chile, convertido en un
escenario de problemáticas sociales. Temas distintos, unidos por una misma
intención: explorar realidades que merecen atención.
En
un mundo donde los hábitos de lectura cambian y numerosos diarios afrontan
dificultades para sostener sus ediciones impresas, insistir en el papel es
también defender un espacio para la investigación, la memoria y el análisis. No
se trata de desconocer los nuevos formatos, sino de demostrar que el periodismo
riguroso puede encontrar su lugar en todos ellos.
Cada
domingo, el reto vuelve a comenzar. Regresan las preguntas, las ideas, las
conversaciones, las jornadas de reportería y esas horas en las que una historia
empieza a tomar forma hasta convertirse en páginas que esperan encontrarse con
sus lectores. Detrás de cada edición hay un equipo que cree en lo que hace, que
entiende que el periodismo no se construye únicamente con palabras, sino
también con responsabilidad, perseverancia y amor por el oficio.
Porque un periódico no se mantiene vivo
únicamente con tinta y papel. Lo sostienen las ideas, la gente que cree en
ellas y la voluntad de seguir contando, incluso cuando el camino exige más
esfuerzo. Ese es el carácter que DIARIO DEL SUR quiere imprimir en cada
edición.
Mientras
existan historias que merezcan ser contadas, lectores que esperen encontrarlas
y personas dispuestas a defender este oficio, este proyecto editorial tendrá
razones para seguir adelante. La tinta podrá secarse en cada cierre, pero la
pasión por contar nunca debería apagarse.


