Cuidar la naturaleza es una responsabilidad de todos,el cambio comienza en nuestras manos.
La educación ambiental y el compromiso ciudadano son fundamentales para proteger los ecosistemas. CORPONARIÑO trabaja en la conservación de los recursos.

La conservación comienza con nosotros: el reto de proteger la riqueza natural de Nariño
Un río limpio, un bosque en pie, una montaña cubierta de vegetación y el canto de las aves parecen elementos cotidianos del paisaje nariñense. Sin embargo, detrás de esa riqueza natural existe un equilibrio que puede alterarse cuando contaminamos las fuentes de agua, arrojamos residuos en lugares inadecuados, desperdiciamos los recursos o destruimos los espacios que sirven de refugio a la fauna silvestre.
La naturaleza hace parte de nuestra vida, aunque muchas veces solo reconocemos su importancia cuando escasea el agua, se deteriora el suelo o desaparecen especies de nuestro entorno. Por eso, generar conciencia ambiental es mucho más que hablar de reciclaje o sembrar árboles en una jornada especial. Significa comprender que nuestras acciones tienen consecuencias y que conservar el territorio es un deber compartido.
El cambio comienza con pequeñas decisiones
Proteger el ambiente no es una tarea exclusiva de las instituciones ni una responsabilidad que deba asumirse únicamente durante las campañas ecológicas. Es un compromiso que empieza en los hogares, continúa en las instituciones educativas, se fortalece en las comunidades y debe reflejarse también en las decisiones de las empresas y los gobiernos.
Separar adecuadamente los residuos, evitar arrojar basura a las quebradas, reducir el consumo innecesario de agua, proteger la vegetación nativa y respetar la fauna silvestre son acciones que contribuyen a disminuir la presión sobre los ecosistemas.
Pero la conciencia ambiental también implica participar, informarse y denunciar las afectaciones a los recursos naturales ante las autoridades competentes. No basta con lamentar la contaminación de una fuente hídrica si continuamos arrojando desechos a ella. Tampoco tiene sentido celebrar la riqueza de nuestros paisajes mientras permitimos que se deterioren por indiferencia.
El verdadero cambio ocurre cuando el cuidado de la naturaleza deja de ser un discurso y se convierte en un hábito.
CORPONARIÑO, una institución clave para proteger el territorio
En Nariño, la Corporación Autónoma Regional de Nariño, CORPONARIÑO, cumple una función fundamental en la administración y protección de los recursos naturales renovables y en la promoción del desarrollo sostenible.
De acuerdo con las funciones establecidas en la Ley 99 de 1993, la Corporación ejerce como autoridad ambiental dentro de su jurisdicción, desarrolla acciones de evaluación y seguimiento ambiental, promueve la participación comunitaria y apoya procesos de educación ambiental. También interviene, dentro de sus competencias, en la conservación de ecosistemas, la gestión de cuencas hidrográficas y la recuperación de áreas afectadas.
Su trabajo es importante porque la protección ambiental requiere conocimiento técnico, planificación, vigilancia y coordinación con las comunidades, las administraciones municipales, las instituciones educativas y otros actores del territorio.
La Corporación cuenta, además, con estrategias de formación y participación ambiental. Entre las iniciativas que ha divulgado oficialmente se encuentran el Curso Integral de Formación Ambiental, la participación comunitaria y el periodismo ambiental, herramientas que buscan acercar el conocimiento sobre la naturaleza a diferentes sectores de la sociedad.
Estas acciones ayudan a comprender que la conservación no puede depender únicamente de las decisiones tomadas desde una oficina. También necesita ciudadanos informados, comunidades comprometidas y personas capaces de reconocer los riesgos ambientales que existen en su entorno.
Nariño necesita una ciudadanía ambientalmente consciente
La diversidad de paisajes de Nariño, desde las zonas andinas hasta los territorios del Pacífico, representa una riqueza natural que merece protección. Sus fuentes de agua, bosques, suelos y especies silvestres cumplen funciones esenciales para la vida de las comunidades.
Conservarlos exige reconocer que cada territorio tiene necesidades particulares. Una comunidad rural puede enfrentar desafíos relacionados con el manejo del agua y los residuos; una zona urbana puede necesitar mejores hábitos de disposición de basuras y protección de sus espacios verdes; y una institución educativa puede convertirse en un escenario para formar nuevas generaciones más conscientes de su relación con el ambiente.
En este proceso, la educación ambiental debe ir más allá de transmitir información. Tiene que ayudar a cambiar comportamientos, promover la participación y generar sentido de pertenencia. Cuando una persona comprende por qué debe proteger una fuente hídrica o conservar un bosque, encuentra razones para actuar y transmitir ese compromiso a su familia y su comunidad.
Por supuesto, las responsabilidades no son iguales para todos. Las autoridades deben cumplir sus funciones, fortalecer la gestión ambiental y actuar frente a las afectaciones que les corresponda atender. Las empresas deben prevenir y reducir los impactos de sus actividades, mientras que los ciudadanos tienen el deber de respetar las normas y contribuir al cuidado de los recursos naturales.
Fuente: Corponariño




