¿Cómo saber si estoy atravesando bien un duelo por una pérdida?
El duelo puede aparecer tras la muerte de un ser querido, una separación, la pérdida del empleo o el abandono de un proyecto de vida

Después de las tragedias que han azotado al país en los últimos meses, mucho se ha hablado de la pérdida y el duelo. Aunque es la muerte con lo que más rápido relacionamos estos conceptos, el duelo también puede aparecer en muchas otras circunstancias que tienen en común la ausencia de algo que ocupaba un lugar significativo en la historia de una persona.
Se experimenta tristeza por aquello que ya no está, pero desde la psicología también implica reconocer los cambios que trae la pérdida y encontrar una nueva manera de relacionarse con la propia historia. Así lo explica Darío Jaimes, secretario académico de la facultad de psicología de UNICOC.
Reconocer las emociones y buscar apoyo cuando el dolor afecta la vida cotidiana ayuda a afrontar la pérdida.
“Podemos vivir duelos por la pérdida de una relación afectiva, de un proyecto de vida, de la tierra o el lugar donde crecimos, e incluso de un empleo”, indica. “Lo que genera el sufrimiento no es únicamente la pérdida en sí misma, sino el valor y la identificación que habíamos construido alrededor de aquello que ya no está.
En ese sentido, el vocero retoma una reflexión del filósofo colombiano Estanislao Zuleta sobre el amor y el conocimiento, ámbitos en los que también puede aparecer el duelo cuando se derrumba una convicción profunda y sobre la que se sostiene parte de la identidad. Una relación que deja de ser lo que imaginábamos o una certeza que ya no se sostiene pueden obligarnos a revisar aquello en lo que creíamos y la manera en que nos entendíamos a nosotros mismos.
Ante estas experiencias, no existe una única forma de reaccionar ni un conjunto de etapas que todas las personas deban cumplir de la misma manera. La tristeza es frecuente, pero también pueden aparecer angustia, rabia, culpa, miedo, confusión o, incluso, alivio. Algunas personas, además, experimentan cambios en el sueño, el apetito, la concentración o el interés por actividades que antes disfrutaban.
Reconocer estas emociones es importante para evitar que el sufrimiento se convierta también en una fuente de culpa o de exigencia personal. No todas las personas expresan lo que sienten de la misma manera. Mientras algunas hablan abiertamente de su experiencia, otras necesitan tiempo y espacios más íntimos para procesarla.
El duelo es una experiencia profundamente singular
“Cada persona lo atraviesa de acuerdo con su historia, sus recursos emocionales, sus creencias, la naturaleza de la pérdida y las redes de apoyo con las que cuenta, advierte Jaimes. “Por ello, es importante evitar comparaciones o expectativas rígidas sobre cómo alguien "debería" afrontar una pérdida.
En lugar de olvidar lo ocurrido o buscar dejar de sentir tristeza, para afrontar una pérdida es mejor reconocer lo sucedido, expresarse, dejar salir las emociones, apoyarse en las personas que están alrededor, conversar sobre la experiencia.
Intentar negar permanentemente el sufrimiento, aislarse por completo o buscar maneras inmediatas de evitar el dolor puede dificultar más el duelo. Aunque enfrentar las emociones resulte incómodo, reconocerlas permite comenzar a integrar la pérdida a la propia historia, en lugar de intentar actuar como si no hubiera ocurrido.
También es importante identificar cuándo el sufrimiento necesita acompañamiento psicológico. Si la persona tiene dificultades persistentes para retomar actividades básicas, permanece aislada durante un periodo prolongado, experimenta una sensación constante de desesperanza o presenta síntomas intensos de ansiedad o depresión, puede ser conveniente buscar ayuda profesional.
“Solicitar ayuda psicológica no significa que el duelo se esté viviendo "mal"”, recomienda el experto de UNICOC. “Por el contrario, es una forma de contar con un espacio de escucha y acompañamiento que permita elaborar la pérdida y encontrar nuevos recursos para continuar con la vida sin desconocer el valor de lo que se ha perdido
Fuente: Oficina de Prensa UNICOC




