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Apnea del sueño: un trastorno que afecta el descanso y puede poner en riesgo la salud

La apnea del sueño es un trastorno que provoca interrupciones repetidas de la respiración mientras una persona duerme.

Por María Eugenia EspitiaRedacción EXTRA
⏱ 5 min de lectura
Apnea del sueño: un trastorno que afecta el descanso y puede poner en riesgo la salud
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
Los ronquidos fuertes, las pausas en la respiración durante la noche y el cansancio constante durante el día pueden ser señales de alerta de una enfermedad que requiere atención médica.

La apnea del sueño es un trastorno que provoca interrupciones repetidas de la respiración mientras una persona duerme. Aunque en ocasiones puede pasar inadvertida, esta condición afecta la calidad del descanso y, cuando no se diagnostica ni se trata, puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares y otros problemas de salud.

Uno de los tipos más frecuentes es la apnea obstructiva del sueño, que ocurre cuando los músculos de la garganta se relajan durante el descanso y bloquean parcial o completamente el paso del aire. También existe la apnea central del sueño, relacionada con una alteración en las señales que el cerebro envía a los músculos encargados de controlar la respiración.

¿Cuáles son los principales síntomas?


Los síntomas pueden variar de una persona a otra. Sin embargo, algunas señales frecuentes permiten sospechar la presencia de este trastorno:

Ronquidos fuertes y habituales.

Pausas en la respiración observadas por otra persona.

Despertares repentinos acompañados de sensación de ahogo.

Dolor de cabeza al levantarse.

Boca seca al despertar.

Somnolencia y cansancio durante el día.

Dificultad para concentrarse y problemas de memoria.

Sueño poco reparador, incluso después de pasar varias horas en la cama.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas con apnea del sueño roncan y que los ronquidos, por sí solos, no confirman la enfermedad.

Factores que pueden aumentar el riesgo


La apnea obstructiva del sueño puede presentarse en personas de diferentes edades. Entre los factores asociados se encuentran el exceso de peso, determinadas características anatómicas de la mandíbula o la garganta, la edad y los antecedentes familiares.

El consumo de alcohol y el uso de ciertos medicamentos sedantes también pueden empeorar el problema en algunas personas. Asimismo, existen casos en los que la apnea aparece sin que haya exceso de peso.

Identificar los factores de riesgo es importante para buscar una valoración médica oportuna y establecer las medidas más adecuadas para cada paciente.

¿Qué consecuencias puede tener?


Cuando las interrupciones respiratorias se repiten durante la noche, el sueño pierde continuidad y el organismo puede experimentar descensos del nivel de oxígeno en la sangre.

La falta de descanso reparador puede afectar el rendimiento académico o laboral, el estado de ánimo, la memoria y la capacidad de mantener la atención. Además, la apnea obstructiva del sueño no tratada se relaciona con un mayor riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y alteraciones metabólicas.

La somnolencia excesiva también puede aumentar el riesgo de accidentes, especialmente al conducir o realizar actividades que requieren atención constante.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico comienza con una evaluación médica que incluye la revisión de los síntomas, los antecedentes de salud y los hábitos de sueño.

Cuando existe sospecha de apnea, el profesional puede solicitar un estudio del sueño. Según las características del paciente, este examen puede realizarse en un centro especializado mediante una polisomnografía o, en determinados casos, en el hogar con un equipo de monitorización.

Estos estudios permiten evaluar la respiración, los niveles de oxígeno y otros parámetros necesarios para determinar si existe apnea y establecer su gravedad.

Tratamientos para mejorar la respiración durante el sueño

El tratamiento depende del tipo de apnea, su gravedad y las condiciones particulares de cada persona.

Entre las alternativas se encuentran:

Presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP): utiliza una máquina que suministra aire a través de una mascarilla para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño. Es uno de los tratamientos más utilizados para la apnea obstructiva.

Cambios en los hábitos de vida: mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física apropiada y, cuando corresponda, abordar el exceso de peso pueden contribuir a mejorar la condición.

Dispositivos orales: algunos pacientes pueden beneficiarse de aparatos diseñados para mantener la mandíbula en una posición que facilite el paso del aire.

Tratamientos especializados: en casos seleccionados, el médico puede considerar procedimientos quirúrgicos u otras alternativas. La apnea central requiere una evaluación específica para tratar sus causas y determinar el manejo apropiado.

Dormir de lado puede ayudar a algunas personas cuyos episodios empeoran al dormir boca arriba, pero no sustituye la valoración ni el tratamiento médico cuando son necesarios.

La importancia de consultar a tiempo

Si una persona presenta ronquidos intensos y frecuentes, pausas respiratorias observadas durante el sueño o somnolencia persistente durante el día, es recomendable solicitar una consulta médica.

También es importante buscar atención cuando el cansancio interfiere con las actividades cotidianas. Si existe somnolencia intensa, se debe evitar conducir hasta recibir una valoración adecuada.

La apnea del sueño es una condición tratable. Reconocer sus señales, obtener un diagnóstico oportuno y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud puede contribuir a mejorar la calidad del descanso y reducir los riesgos asociados.

Dormir bien no significa únicamente pasar suficientes horas en la cama: también implica respirar adecuadamente y conseguir un descanso reparador.

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