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COLOMBIA TIENE QUE ACTUAR PARA AHORRAR AGUA Y ENERGÍA ANTE EL FENOMENO DEL NIÑO EN EL PAIS

Colombia todavía está a tiempo de actuar. Escuchemos las advertencias, atendamos las recomendaciones y hagamos del ahorro una tarea colectiva

Por Jorge CarvajalRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
COLOMBIA TIENE QUE ACTUAR PARA AHORRAR AGUA Y ENERGÍA ANTE EL FENOMENO DEL NIÑO EN EL PAIS
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
Colombia debe tomar muy en serio las advertencias de las autoridades ambientales frente a las consecuencias que podría traer el fenómeno de El Niño. No se trata de generar alarma innecesaria entre la ciudadanía, sino de entender que estamos ante una situación que exige responsabilidad, prevención y, sobre todo, la colaboración de todos los colombianos para evitar que las dificultades climáticas terminen convirtiéndose en una emergencia nacional.
Por eso, es indispensable que los ciudadanos atiendan las campañas que viene promoviendo el Gobierno nacional para incentivar el ahorro de agua y energía eléctrica.
Las advertencias del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) deben ser recibidas con toda la seriedad que merecen. Los pronósticos de meses difíciles, sumados a la disminución que se viene observando en los caudales de algunos de los principales ríos, obligan a prepararnos desde ahora para afrontar posibles efectos de la reducción de las lluvias y el incremento de las temperaturas.
Uno de los aspectos que más preocupa es la eventual disminución de los niveles de los embalses que abastecen las centrales hidroeléctricas. Colombia depende en buena medida de la generación de energía a partir del agua y, cuando las condiciones climáticas reducen las reservas disponibles, aumenta la presión sobre el sistema eléctrico nacional.
En consecuencia, no podemos esperar a que las dificultades sean evidentes para comenzar a actuar. La prevención debe ser nuestra principal herramienta, porque, como reza el conocido adagio popular, es mejor prevenir que curar. En este caso, ahorrar hoy puede significar tener agua y energía suficientes mañana.
Por esa razón, es especialmente importante que los hogares, las empresas, los establecimientos comerciales y las entidades públicas hagan un esfuerzo para reducir el consumo eléctrico durante las horas de mayor demanda, particularmente entre las seis de la tarde y las nueve de la noche. En esa franja horaria, el uso simultáneo de electrodomésticos, sistemas de iluminación y otros equipos incrementa la presión sobre el sistema eléctrico.
Apagar las luces que no se necesitan, desconectar aparatos que permanecen encendidos sin razón, utilizar eficientemente los electrodomésticos y evitar consumos innecesarios son acciones sencillas que, multiplicadas por millones de usuarios, pueden representar una diferencia significativa. No se trata de paralizar las actividades cotidianas, sino de utilizar la energía con inteligencia y responsabilidad.
Lo mismo debe ocurrir con el agua. Cerrar las llaves mientras nos cepillamos los dientes, reparar las fugas, reducir el tiempo de las duchas, reutilizar el agua cuando sea posible y evitar el lavado innecesario de vehículos y superficies son prácticas que debemos convertir en hábitos permanentes. El agua no es un recurso ilimitado y su disponibilidad depende, entre otros factores, de las condiciones climáticas y de la protección de las fuentes hídricas.
Las autoridades nacionales, departamentales y municipales también tienen una responsabilidad fundamental. Deben fortalecer las campañas pedagógicas, vigilar el comportamiento de las reservas de agua, proteger las cuencas hidrográficas y preparar planes de contingencia para responder oportunamente ante cualquier eventualidad.
Sin embargo, ninguna estrategia tendrá el resultado esperado si los ciudadanos no asumen su parte. No podemos exigirles a las autoridades que eviten una crisis mientras continuamos desperdiciando los recursos que precisamente debemos proteger.
El fenómeno de El Niño debe servirnos para comprender que el cuidado del agua y la energía no puede ser una preocupación ocasional, limitada a los periodos de sequía.
Colombia todavía está a tiempo de actuar. Escuchemos las advertencias, atendamos las recomendaciones y hagamos del ahorro una tarea colectiva. Prevenir posibles racionamientos depende también de nuestras decisiones diarias. Cada gota cuenta y cada kilovatio ahorrado importa. La responsabilidad es de todos y el momento de demostrarla es ahora.