Cinco obras que el mundo entero creyó de Borges pero que él no escribió
A partir de una rigurosa investigación recopilada por el biógrafo y coleccionista Alejandro Vaccaro en su libro Borges: Textos Secretos y Falsas Atribuciones

A partir de una rigurosa investigación recopilada por el biógrafo y coleccionista Alejandro Vaccaro en su libro Borges: Textos Secretos y Falsas Atribuciones, se han sacado a la luz los casos más persistentes de fraudes literarios, confusiones editoriales y descuidos que, durante décadas, terminaron vinculando erróneamente al máximo exponente de las letras argentinas, Jorge Luis Borges, con trabajos de autoría totalmente ajena. Entre los casos más emblemáticos y sorprendentes que examina la obra figuran el famoso poema viral «Instantes» (atribuido masivamente al autor pero escrito originalmente en prosa por el estadounidense Don Herold en 1953), el falso soneto «Ad Eternum Est» (confesado posteriormente como una invención lúdica de Marcos Ricardo Barnatán), la novela policial El enigma de la calle Arcos (publicada bajo el seudónimo de Sauli Lostal), una carta-prólogo apócrifa elaborada como un mosaico de frases ajenas para el salvadoreño Álvaro Menen Desleal, y una longeva edición de La metamorfosis de Franz Kafka editada por Losada que acreditó equivocadamente a Borges como traductor durante más de cincuenta años, evidenciando cómo los errores editoriales y las cadenas digitales logran perpetuar mitos literarios difíciles de erradicar.




