¡CICLORRUTAS CON DUEÑOS! MOTOS Y MONOPATINES SE TOMAN EL ESPACIO DE LOS CICLISTAS EN PASTO
La imprudencia de algunos conductores convierte los corredores destinados a las bicicletas en una zona de riesgo.

Los ciclistas tienen que esquivar vehículos, abandonar su carril y exponerse al tráfico. ¿Dónde quedó la cultura vial?
Lo que debería ser un espacio para pedalear con tranquilidad se está convirtiendo en un escenario de imprudencia. En distintos corredores de la capital nariñense, las ciclorrutas son utilizadas indebidamente por algunos motociclistas y usuarios de otros vehículos, que parecen olvidar que esos espacios tienen una finalidad específica: proteger la movilidad de quienes se transportan en bicicleta.
La escena se repite: motocicletas que ingresan a los bicicarriles para evitar los trancones, conductores que los utilizan como atajos y vehículos que obstaculizan el paso. A esto se suma el uso inadecuado de algunos monopatines, cuando sus conductores desconocen o ignoran las condiciones de circulación y las señales establecidas.
¡EL CICLISTA TERMINA PAGANDO LOS PLATOS ROTOS!
El problema va mucho más allá de una simple infracción. Cuando una motocicleta invade una ciclorruta, el ciclista puede verse obligado a frenar de repente, esquivar el vehículo o salir hacia la calzada, donde debe compartir espacio con buses, carros y motos.
Es decir, el ciudadano que eligió un medio de transporte sostenible termina enfrentándose a un peligro que precisamente la infraestructura debía ayudar a evitar.
La situación no es nueva en Pasto. En el sector de Torobajo, sobre la calle 18, se han documentado denuncias por la invasión de motocicletas y el deterioro de los elementos de protección de la ciclorruta. También se han reclamado controles permanentes para evitar que estos corredores pierdan su función.
¿Y LA INTELIGENCIA VIAL?
La movilidad no se construye únicamente con señales, pintura en el pavimento o separadores. También depende del comportamiento de quienes utilizan las vías.
No se puede hablar de cultura ciudadana mientras algunos conductores consideren que tienen derecho a ocupar cualquier espacio para ahorrarse unos minutos. La vía pública no es una propiedad individual y la necesidad de llegar rápido a un destino no justifica poner en peligro a los demás.
Respetar al ciclista significa reconocer que tiene derecho a circular con seguridad. También implica entender que los actores viales más vulnerables necesitan protección y consideración.
LA LEY NO ES UN ADORNO
El Código Nacional de Tránsito, en la Ley 769 de 2002, prohíbe expresamente que motocicletas y motociclos transiten por ciclorrutas o ciclovías. El parágrafo segundo del artículo 105 contempla incluso la inmovilización del vehículo cuando se incurre en esta conducta.
Por eso, la exigencia ciudadana no debería quedarse en llamados de atención. Se necesitan controles efectivos, presencia de agentes de tránsito y medidas que permitan recuperar estos espacios para quienes realmente están destinados.
¿QUIÉN DEFIENDE A LOS CICLISTAS?
La pregunta queda sobre la mesa para las autoridades de movilidad y para todos los ciudadanos: ¿de qué sirve promover el uso de la bicicleta si los corredores destinados a sus usuarios terminan invadidos?
Pasto necesita más inteligencia vial, pero sobre
Fuente: SUBSECRETARIA DE MOVILIDAD TRANSITO PASTO




