¡ALERTA EN LAS VÍAS! 58 % de los siniestros involucran motos
Semáforos en rojo, exceso de velocidad y falta de casco aumentan el riesgo de tragedias.

La participación de motociclistas en los siniestros viales enciende las alarmas sobre la seguridad en las calles. El irrespeto a las señales de tránsito, la velocidad excesiva y el uso inadecuado del casco son conductas que deben ser objeto de controles y prevención.

En Pasto, las autoridades reportaron que durante el primer semestre de 2026 los motociclistas representaron el 48 % de las víctimas fatales. Aunque la cifra del 58 % requiere precisar su fuente y periodo, los datos disponibles confirman que la vulnerabilidad de quienes se movilizan en moto es un problema de seguridad vial que exige atención.
Una imprudencia puede terminar en tragedia
Un semáforo en rojo que se ignora, una moto que acelera para ganarle al tráfico o un conductor que sale sin casco. Lo que parece una decisión de segundos puede terminar en una ambulancia, una familia esperando noticias en un hospital o una vida que no vuelve a casa.
La preocupación no es menor. En las vías, los motociclistas se encuentran entre los actores más vulnerables y las consecuencias de un choque pueden ser devastadoras.
En Pasto, el balance presentado por las autoridades de tránsito para el primer semestre de 2026 muestra que los motociclistas representaron el 48 % de las víctimas fatales en siniestros viales. En ese mismo periodo, la ciudad registró 24 fallecidos, frente a 28 durante los primeros seis meses de 2025.
Aunque hubo una reducción en el número total de víctimas mortales, la participación de los motociclistas sigue siendo motivo de preocupación.
Tres conductas que ponen vidas en riesgo
1. Pasarse el semáforo en rojo. Ignorar una señal de tránsito puede poner al motociclista en la trayectoria de otros vehículos y dejar sin tiempo de reacción a conductores y peatones. Una intersección no es una carrera por llegar primero.
2. Conducir sin casco o utilizarlo incorrectamente. El casco es un elemento fundamental de protección frente a lesiones graves en la cabeza. Llevarlo mal ajustado o sin abrochar reduce su capacidad de protección. Su uso correcto es obligatorio y no puede tratarse como una opción personal.
3. Exceder los límites de velocidad. A mayor velocidad, menos tiempo para reaccionar y mayores consecuencias en caso de impacto. La prisa no justifica poner en peligro la propia vida ni la de los demás.
Estas conductas deben ser verificadas con controles y registros de las autoridades. No todos los siniestros que involucran una motocicleta son responsabilidad de quien la conduce, pero las infracciones sí pueden aumentar considerablemente el riesgo.
La situación exige más que campañas ocasionales. Es necesario conocer cuántos comparendos se imponen por pasarse semáforos en rojo, cuántos controles se realizan por uso del casco, qué corredores concentran los siniestros y qué acciones se adelantan para controlar la velocidad.
La prevención también requiere responsabilidad de todos los actores viales. Los conductores de automóviles, los peatones y los motociclistas comparten las vías y deben respetar las normas.
La pregunta es inevitable: ¿cuántas tragedias podrían evitarse si se respetaran las señales, se utilizara correctamente el casco y se levantara el pie del acelerador?
En las calles no hay una segunda oportunidad garantizada. Llegar unos minutos antes nunca puede valer más que una vida.
Fuente: SCRETARIA DE MOVILIDAD DE TRANSITO PASTO




