Actúa como un periodista sénior y redactor de alto impacto. Tu objetivo es transformar el
Condenada por la muerte de sus hijos, Martha Echeverri pide perdón y busca reencontrarse con su hijo.

Martha Luz Echeverri, condenada a 55 años de prisión por el asesinato de sus dos hijos, Juan Pablo y Lisbey, habló sobre el caso que marcó su vida y expresó el arrepentimiento que asegura sentir por lo ocurrido. Según su relato, lleva 16 años privada de la libertad, 15 de ellos en la cárcel de Picaleña, en Ibagué, donde continúa cumpliendo su condena mientras carga con las consecuencias de aquella tragedia.
Durante la conversación, Echeverri recordó una infancia marcada por pérdidas familiares. Según contó, su madre murió cuando ella tenía cuatro años y su padre falleció cuando tenía 17. Años después conoció a Jhon Freddy Ortiz, quien se convirtió en su compañero sentimental y que, de acuerdo con su versión, habría influido en las decisiones que precedieron a los hechos por los que posteriormente fue condenada.
En su testimonio, la mujer aseguró que Ortiz le habría ofrecido supuestas soluciones para los problemas de salud de su hija y le propuso trasladarse con los menores a una finca. También relató episodios de amenazas e intimidaciones durante la relación. Según su versión, Ortiz habría permanecido detenido durante cuatro meses por un presunto caso de abuso sexual contra una adolescente de 17 años y, tras recuperar la libertad, su comportamiento habría cambiado.
Al reconstruir el crimen, Echeverri señaló que Ortiz habría llevado a los niños hasta un río, donde, según su relato, Juan Pablo fue asesinado a golpes y Lisbey murió decapitada. La mujer afirmó que no estuvo presente durante los hechos y sostuvo que vivía bajo intimidaciones. Estas declaraciones corresponden a su versión de lo sucedido y deben diferenciarse de los hechos establecidos judicialmente en el proceso que terminó con su condena.
Echeverri aseguró que nunca aceptó los cargos y afirmó que Ortiz habría reconocido su responsabilidad en la muerte de los menores. Sin embargo, fue condenada a 55 años de prisión por el doble homicidio. Durante su reclusión, según contó, también perdió el contacto con parte de su familia, una situación que se sumó a las consecuencias personales y familiares derivadas del caso.
Otro de los episodios que compartió fue la separación de su hijo Emmanuel, quien, según su testimonio, fue entregado en adopción cuando era pequeño. Ahora, la mujer manifiesta su deseo de encontrarlo, abrazarlo y contarle su historia. Al finalizar la conversación, pidió perdón por no haber protegido a Juan Pablo y Lisbey y reconoció que el dolor por la muerte de sus hijos continúa presente después de años de encarcelamiento.




