La campaña presidencial de Paloma Valencia ya no estaría caminando como al comienzo, y
en el departamento del Meta eso se empezó a notar de manera contundente. Lo que hace
unos meses sonaba como una candidatura fuerte, hoy muchos la ven “desinflada” y sin el
mismo arrastre político que tenía al arrancar.
Y ojo, porque apoyo no le faltaba. Detrás de Paloma había maquinaria pesada moviendo la
campaña: sectores cercanos a la Gobernación, apoyos desde la Alcaldía de Villavicencio y
hasta representantes electos del Meta tratando de empujarla en reuniones, eventos y
recorridos. Pero ni con toda esa maquinaria la cosa terminó de prender.
En los pasillos políticos ya se escucha que varios dirigentes y empresarios que antes
estaban montados en ese bus hoy prefieren mirar para otro lado. Algunos incluso dicen en
voz baja que la campaña “se enfrió” y que ya no transmite fuerza ni sensación de victoria.
Mientras tanto, otro nombre a empezado a tomar fuerza entre la gente de derecha y
centroderecha: Abelardo De La Espriella. Cada vez son más los que hablan del famoso
“voto útil”, pensando en no repartir votos y evitar que la izquierda termine sacando ventaja
en la primera vuelta.
Y es que en política cuando ni la maquinaria, ni los aliados, ni el poder regional alcanzan
para levantar una campaña, el mensaje queda clarito: la gente empezó a cambiar de lado.




