El 17 de abril quedó marcado como una fecha imborrable para el municipio de La Plata, Huila. Al cumplirse un año del atentado con motocicleta cargada de explosivos, la comunidad vuelve a recordar un hecho que alteró la tranquilidad de la Semana Santa y dejó consecuencias que aún persisten. Aquella jornada, que transcurría entre actos religiosos y encuentros familiares, terminó convertida en una escena de caos y dolor.
La detonación ocurrió en una zona concurrida, donde civiles compartían en medio de la celebración. El impacto fue devastador y cobró la vida de los hermanos Luisa Fernanda Trujillo Peña, quien celebraba sus 20 años, y Sergio Esteban Trujillo Peña, de 17. Más de 30 personas resultaron lesionadas, muchas de ellas con secuelas que todavía afectan su cotidianidad.
El atentado, atribuido a estructuras armadas ilegales que operan en la región, fue señalado como una grave violación a las normas del Derecho Internacional Humanitario, debido a que afectó directamente a la población civil. Con el paso de los meses, el caso ha tenido avances y retrocesos en materia judicial, lo que ha generado incertidumbre entre las víctimas.
Hoy, más que cifras o informes, el recuerdo se centra en las vidas truncadas y en el impacto emocional que dejó en las familias. La Plata no olvida. La fecha se mantiene como símbolo de duelo colectivo, pero también como un llamado a la memoria y a la necesidad de evitar que hechos similares se repitan.


