Lujos sin estrenar

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El ICBF en el Valle del Cauca arrendó una casa en Sevilla por más de 58 millones mensuales. Nunca fue usada y generó un gasto superior a 580 millones y denuncias por posible corrupción en la administración Petro.

Durante el gobierno de Gustavo Petro, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) en el Valle del Cauca suscribió un contrato de arrendamiento que hoy genera fuertes cuestionamientos. Se trata de una casa de 400 metros cuadrados en Sevilla, por la cual se pagaron cerca de 58 millones de pesos mensuales, un valor similar al canon de arrendamiento del penthouse de Ricardo Roa en Bogotá, considerado uno de los más exclusivos de la capital. Sin embargo, el inmueble nunca fue ocupado por los funcionarios de la regional, lo que ha encendido las alarmas sobre posibles irregularidades.

Contexto

El contrato, identificado con el número 76014062025, fue firmado el 29 de diciembre de 2025 entre Joaquín Andrés Reyes Trujillo, entonces director regional encargado del ICBF, y Fernando Calvo Arias, representante legal de la Cooperativa de Caficultores de Sevilla. El valor inicial ascendió a más de 409 millones de pesos por siete meses, hasta julio de 2026. Posteriormente, seis días antes de finalizar el mandato de Petro, se prorrogó hasta octubre de ese año, adicionando otros 173 millones de pesos. En total, el gasto superó los 580 millones.

La justificación oficial señalaba que la entidad carecía de infraestructura adecuada para atender sus necesidades operativas en la zona y que la construcción o adquisición de un inmueble propio resultaba inviable en términos de tiempo y presupuesto. El plan era trasladar allí a 28 empleados, entre planta y contratistas. Sin embargo, las adecuaciones nunca se completaron y el edificio quedó sin uso. “Pagamos por nada en la anterior administración”, declaró la actual directora, María Carolina Restrepo, quien ya prepara denuncias ante la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.

Imagenes del sitio arrendado

El hallazgo resulta más polémico porque el ICBF sí cuenta con instalaciones en Sevilla que pudieron ser reforzadas o ampliadas con los recursos invertidos en el arriendo. Fotografías conocidas por SEMANA muestran que la sede existente tiene una plancha de concreto que permitiría construir un tercer piso. En cambio, se optó por un contrato oneroso que no cumplió su propósito.


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