Lo asesino en un callejón

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En el corregimiento de Aguaclara, jurisdicción de Tuluá, la noche se quebró con un estallido de violencia que dejó una vida truncada y una captura en flagrancia. Un ciudadano de 47 años, conocido en la zona como ‘Don Jabón’, fue señalado como presunto responsable de un homicidio ocurrido en el callejón El Maná 1, un espacio que hasta hace unas horas era escenario de reunión y conversación.

El reporte inicial de la central de radio advertía sobre un hombre herido con arma de fuego. La víctima, identificada como Andrés Rodas, de 33 años, fue auxiliada y trasladada de manera inmediata al Hospital Tomás Uribe Uribe. Allí, pese a los esfuerzos médicos, falleció debido a la gravedad de las heridas. La noticia corrió rápido, dejando un eco de consternación en la comunidad.

Según las primeras versiones, en medio de una reunión donde varias personas departían, se desató una discusión que escaló hasta convertirse en un hecho violento. Presuntamente, el agresor desenfundó un revólver y disparó en repetidas ocasiones contra Rodas, provocándole lesiones mortales. Tras el ataque, intentó huir, pero la reacción de los presentes y la información entregada por familiares del fallecido permitieron que las unidades policiales lo capturaran en flagrancia cuando buscaba refugio en una vivienda cercana al CAI Aguaclara.

Durante el procedimiento, se halló en su poder un arma de fuego tipo revólver con veinte cartuchos, tres de ellos percutidos, que al parecer fue utilizada en el hecho. El arma ya está bajo análisis de peritos en balística, quienes determinarán su relación exacta con el crimen.

El traslado

El capturado fue trasladado y dejado a disposición de la Fiscalía General de la Nación, que definió medida intramural en su contra. La escena, marcada por el levantamiento del cuerpo y la captura inmediata, deja un retrato crudo de cómo una discusión puede transformarse en tragedia irreparable.

El homicidio de Rodas enluta a una familia y sacude a un corregimiento que vuelve a ser testigo de la fragilidad de la convivencia. La violencia, que irrumpe sin aviso, convierte un encuentro cotidiano en un episodio de muerte. La captura de Don Jabón’ no borra el vacío, pero sí marca el inicio de un proceso judicial que deberá esclarecer responsabilidades y consecuencias.

El Valle del Cauca amanece con otro registro de sangre, recordando que la pólvora de las armas no distingue ni perdona, y que cada disparo deja cicatrices que trascienden a quienes las padecen directamente.


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