Liberan a un hombre tras pasar 41 años en el corredor de la muerte en EE.UU. gracias a una prueba de ADN

[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]
Compartir en

Douglas Stewart Carter, un hombre de 71 años que pasó aproximadamente 41 años en el corredor de la muerte en Estados Unidos, recuperó su libertad bajo fianza después de que nuevos análisis de ADN no encontraran coincidencias que lo relacionaran con el asesinato por el que fue condenado. Carter siempre sostuvo que era inocente y que la confesión utilizada en su contra había sido obtenida mediante presión durante un interrogatorio.

El caso se remonta a febrero de 1985, cuando Eva Olesen fue asesinada en su vivienda en Provo, Utah. La mujer fue apuñalada varias veces y posteriormente recibió un disparo en la parte posterior de la cabeza. Carter vivía entonces con su madre en Utah y fue investigado porque las autoridades sospechaban que el crimen podía estar relacionado con un robo.

Sin embargo, no se encontraron inicialmente pruebas físicas que vincularan directamente a Carter con la escena del crimen. A pesar de ello, fue declarado culpable y condenado a muerte. La acusación se apoyó principalmente en una confesión que Carter firmó después de ser detenido en Nashville, Tennessee, y en el testimonio de dos personas que afirmaron que él se había jactado de haber cometido el asesinato.

Carter había abandonado Utah porque creía que podía estar siendo investigado por otro caso judicial. Finalmente fue localizado en Nashville, donde fue interrogado y terminó firmando una confesión. Durante todos los años posteriores, sostuvo que esa declaración no fue voluntaria y que había sido obtenida bajo coacción.

Con el paso del tiempo, los dos testigos que habían declarado contra Carter cambiaron sus versiones. Según documentos judiciales, ambos afirmaron que la policía les había indicado que debían mentir durante el juicio. También dijeron que habían recibido dinero y regalos a cambio de sus declaraciones y que fueron amenazados con ser deportados si no testificaban contra Carter.

Estos cambios en los testimonios terminaron convirtiéndose en un elemento fundamental de la revisión del caso. Aunque las nuevas declaraciones fueron conocidas muchos años atrás, el proceso judicial se prolongó durante más de una década. Finalmente, el Tribunal Supremo de Utah ordenó el año pasado que Carter tuviera un nuevo juicio, después de señalar problemas relacionados con la conducta de los investigadores.

La defensa también ha presentado otros elementos que, según sus abogados, ponen en duda la condena original. Los abogados de Carter sostienen que los testigos habían descrito a un hombre blanco huyendo de la escena del crimen, mientras que Carter es negro. Además, aseguran que uno de los investigadores ocultó información que podía haber dirigido la investigación hacia el esposo de la víctima.

El marido de Eva Olesen, quien murió en 2009, había sido quien informó a la policía que había encontrado a su esposa muerta dentro de la vivienda. El arma blanca utilizada en el crimen aparentemente era un cuchillo de cocina que fue encontrado cerca del cuerpo de la víctima. La pistola utilizada para dispararle nunca fue localizada.

La defensa también sostiene que los fiscales estuvieron cerca de presentar cargos contra otra persona, pero que un agente policial pidió que no lo hicieran con el argumento de que necesitaba continuar investigando. Para los abogados de Carter, estos elementos muestran que la investigación original tuvo problemas importantes y que la condena se produjo sin contar con pruebas físicas suficientes.

Uno de los acontecimientos más importantes ocurrió recientemente con el análisis de material genético relacionado con el crimen. Los fiscales informaron que las nuevas pruebas de ADN no identificaron a Carter como la persona cuyo material genético estaba presente en algunas evidencias de la escena.

Los análisis se realizaron sobre sangre encontrada en el pomo de una puerta y material genético recuperado del mango del cuchillo utilizado en el asesinato. Según los fiscales, los resultados descartaron a Carter como coincidencia con esas muestras.

A raíz de estos nuevos resultados y de la decisión judicial que ordenó un nuevo juicio, un juez de Utah concedió a Carter la libertad bajo fianza. La decisión fue tomada pese a la oposición de los familiares de Eva Olesen. Como condición para permanecer en libertad, Carter deberá utilizar una tobillera electrónica mientras continúa el proceso judicial.

La familia de Olesen manifestó su preocupación por la decisión. Theresa Olesen, nuera de la víctima, declaró durante la audiencia que sus familiares consideraban que Carter debía continuar detenido mientras se prepara el nuevo juicio. La familia también cuestionó el significado de los resultados del ADN, argumentando que el hecho de que Carter no aparezca como coincidencia en esas muestras no demuestra por sí solo quién cometió el asesinato.

La defensa, en cambio, considera que las nuevas pruebas refuerzan las dudas existentes sobre la condena. El abogado Neal Hamilton ha pedido que el caso sea desestimado y ha cuestionado que Carter haya pasado más de cuatro décadas encarcelado por un crimen que, según la evidencia genética analizada recientemente, no puede vincularse con él mediante esas muestras.

La situación de Carter representa ahora un cambio radical después de más de cuatro décadas en prisión. Fue condenado a muerte cuando era un hombre mucho más joven y permaneció durante años bajo una sentencia que podía haber terminado con su ejecución. Ahora, a los 71 años, enfrenta un nuevo proceso judicial mientras permanece en libertad bajo condiciones.

El caso continúa abierto y la liberación bajo fianza no constituye una declaración judicial de inocencia definitiva. El nuevo juicio deberá determinar cómo se valoran la confesión, los testimonios que posteriormente fueron cuestionados, las supuestas irregularidades de la investigación y los nuevos resultados de ADN.

Mientras tanto, la familia de Eva Olesen continúa reclamando justicia por el asesinato ocurrido en 1985, mientras que la defensa de Carter sostiene que las nuevas pruebas y los problemas detectados en la investigación original justifican poner fin al proceso en su contra.


Compartir en