Hay gestos que parecen pequeños, pero pueden cambiar por completo el día de una persona. Un plato de comida caliente, una bebida, una conversación, una sonrisa o simplemente alguien que se acerque y pregunte cómo está pueden convertirse en un mensaje poderoso para quien atraviesa momentos difíciles.
Esa es precisamente la esencia del Comedor Solidario de Pasto, una iniciativa que desde hace varios años recorre diferentes sectores de la capital nariñense para compartir alimentos y, sobre todo, humanidad con quienes más lo necesitan. Detrás de esta labor está Leodan Trejo, quien junto con un grupo de voluntarios y ciudadanos solidarios ha convertido la ayuda al prójimo en una misión permanente. No se trata solamente de entregar comida. Se trata de mirar a los ojos, escuchar, acompañar y recordarles a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad que no están solos.



