La Minga por la Vida llegó a los sectores más afectados de Cali para apoyar la búsqueda de desaparecidos, remover escombros y acompañar a las familias que aún esperan noticias de sus seres queridos.
La emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto continúa movilizando a organismos de socorro, autoridades y comunidades que se han unido para atender a las personas afectadas. En Cali, uno de los escenarios de esta respuesta ha sido la participación de la Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), cuyos integrantes se vincularon a las labores de rescate y acompañamiento en los sectores más golpeados.
La presencia de la Guardia Indígena hace parte de la denominada Minga por la Vida, una iniciativa que busca poner la organización comunitaria al servicio de las personas que enfrentan las consecuencias de la emergencia. Desde el día anterior a su incorporación directa a las labores de rescate, sus integrantes realizaron recorridos y visitas a diez puntos considerados críticos, además de entregar raciones a las comunidades afectadas.
Posteriormente, la labor se concentró en acciones de apoyo directo en terreno. Entre ellas se encuentra el levantamiento y remoción de escombros en lugares donde todavía existe incertidumbre sobre el paradero de algunas personas, así como el acompañamiento a familias que permanecen a la espera de información sobre sus seres queridos.
La participación de la Guardia Indígena representa una muestra de cómo las organizaciones comunitarias pueden contribuir durante una emergencia de grandes proporciones. Con disciplina y organización, sus integrantes se han sumado a los esfuerzos que se desarrollan en Cali para fortalecer la capacidad de respuesta frente a la tragedia.
Uno de los principales objetivos de estas jornadas es contribuir a la búsqueda de personas desaparecidas. Para las familias que permanecen en los alrededores de las zonas afectadas, cada hora representa un momento de incertidumbre, por lo que el acompañamiento de diferentes sectores sociales adquiere especial importancia.
Además de las labores físicas relacionadas con la remoción de materiales, la Guardia Indígena desarrolla un papel de acompañamiento a las comunidades. En escenarios marcados por la angustia, la pérdida y la incertidumbre, la presencia organizada de personas dispuestas a colaborar también puede convertirse en un respaldo emocional para quienes atraviesan momentos difíciles.
La emergencia del 10 de agosto ha dejado diferentes necesidades en las zonas afectadas y ha obligado a coordinar esfuerzos entre instituciones, organismos de socorro y organizaciones sociales. En ese contexto, la participación del CRIC se suma a una cadena de solidaridad que busca atender las necesidades más urgentes.
La Minga por la Vida llega así a Cali con un mensaje de apoyo a las comunidades afectadas y con una misión concreta: ayudar en la búsqueda, acompañar a las familias y aportar en las labores de recuperación.
Mientras continúan las operaciones de rescate y evaluación de daños, la Guardia Indígena mantiene su presencia en los puntos donde se requiere apoyo. Su participación demuestra que, frente a una tragedia, la respuesta no depende únicamente de las instituciones oficiales, sino también de la capacidad de las comunidades para organizarse y tender la mano a quienes más lo necesitan.
Entre los escombros, la incertidumbre y el dolor, estos hombres y mujeres buscan aportar algo fundamental: solidaridad, acompañamiento y esperanza para las familias que todavía esperan encontrar a sus seres queridos.

