El Fenómeno de El Niño está generando preocupación en Colombia por sus efectos sobre la generación de energía y las tarifas que pagan los hogares. La reducción de las lluvias ha disminuido el nivel de los embalses y los caudales de los ríos, lo que obliga al sistema eléctrico a recurrir con mayor frecuencia a las plantas térmicas, cuya generación mediante gas, carbón o ACPM resulta más costosa que la producción hidroeléctrica.
El Gobierno nacional y la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) pusieron en marcha un esquema de ahorro energético para enfrentar la situación y garantizar la continuidad del servicio. El programa contempla incentivos económicos para quienes reduzcan su consumo y recargos para los usuarios que superen las metas establecidas.
Colombia depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, que representa cerca de dos tercios de la electricidad del país. Por eso, una temporada de sequía afecta directamente el funcionamiento del sistema. Actualmente, el nivel agregado de los embalses ronda el 79 % de su capacidad útil, mientras aumenta la participación de las plantas térmicas.
El mayor costo de producir electricidad también se refleja en la Bolsa de Energía. El precio promedio del kilovatio-hora pasó de aproximadamente $254 en enero a más de $1.100 en septiembre, con algunos momentos en los que alcanzó hasta $1.513. Estos mayores costos pueden terminar trasladándose a las facturas de los usuarios, aunque el impacto y el momento en que se refleja dependen de cada empresa comercializadora y de los contratos de compra de energía que tenga.
El Gobierno también enfrenta dificultades relacionadas con la infraestructura energética. Para septiembre solo se había incorporado el 23 % de los 4.475 megavatios de nueva generación previstos para 2026, mientras que cerca del 60 % de los proyectos de transmisión presentaban retrasos. Al mismo tiempo, la demanda de electricidad aumentó 6,5 % en agosto frente al mismo mes del año anterior, lo que incrementa la presión sobre el sistema.
Dentro del programa de ahorro, cada hogar tendrá una meta de consumo calculada a partir de su historial. Quienes reduzcan significativamente su consumo podrán recibir incentivos o saldos a favor. En cambio, los usuarios que superen su límite en más de un 10 % podrían enfrentar recargos de entre 30 % y 50 %. La información sobre el programa aparecerá inicialmente en las facturas y los cobros comenzarán en el ciclo posterior.
Las autoridades continuarán vigilando los niveles de los embalses, las lluvias y el comportamiento de la demanda. Si la sequía se intensifica, el principal objetivo será garantizar el abastecimiento de electricidad en Colombia. La evolución del Fenómeno de El Niño durante los próximos meses será determinante para establecer cuánto tiempo se mantendrán las presiones sobre el sistema eléctrico y qué impacto tendrán finalmente sobre las tarifas.




