Educando a pescadores

[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]
Compartir en

Antonio Rojas y Brian Sabogal avanzan en el proceso de certificación de competencias laborales.

La experiencia no se improvisa, y eso quedó claro en La Caimanera, donde 30 pescadores artesanales participaron en una jornada de certificación laboral liderada por el Sena. Gracias a la gestión regional, este grupo presentó pruebas de conocimiento, desempeño y producto, como parte de la estrategia para reconocer los saberes empíricos de las comunidades que durante décadas han vivido de la pesca.

Entre los participantes estuvo Antonio Rojas, de 86 años, quien lleva más de ocho décadas navegando y lanzando redes en las aguas del Magdalena. “Tengo toda una vida pescando, armando mi canoa y cogiendo nicuros, tortas, bagres y sardinatas. Ahora nos están reconociendo lo que sabemos”, expresó con emoción. Rojas es ejemplo de perseverancia y dignidad en el trabajo tradicional.

También se destacó la participación de jóvenes como Brian Sabogal, quien está a la espera de recibir su certificación. “Es un paso muy importante. Ser certificado nos abre puertas, tanto para trabajar como para participar en proyectos. Aprendimos esto de nuestros abuelos, y ahora nos lo reconocen”, afirmó.

Los pescadores demostraron habilidades como armar correctamente el equipo de pesca según el manual operativo y programar faenas de acuerdo con el tipo de pesquería y las condiciones del entorno. Con esto, validaron formalmente sus competencias y fortalecieron su posición como actores productivos en la región.

La certificación no solo mejora la empleabilidad individual, también fortalece a las asociaciones de pescadores, facilitando el acceso a convocatorias, subsidios y programas de desarrollo. Muchos de ellos nunca habían tenido un título oficial que validara sus conocimientos, a pesar de llevar toda la vida ejerciendo su oficio.

Desde el Sena se resaltó que esta iniciativa, enmarcada en la estrategia campesina, busca promover el reconocimiento formal de los saberes populares. “Una persona certificada avanza en todos los procesos”, destacó uno de los formadores.

La jornada de evaluación y toma de evidencias se convirtió en una oportunidad para visibilizar el valor del trabajo artesanal y rescatar la tradición de la pesca en el Magdalena, ahora con respaldo institucional. La educación por competencias laborales es hoy el camino que transforma realidades.


Compartir en