En el marco del Día del Odontólogo, que reconoce el papel de estos profesionales en el cuidado y la prevención, la salud oral adquiere una relevancia cada vez mayor.
Lo que antes se asociaba principalmente con la higiene o la estética hoy se entiende como una dimensión clave del bienestar y el autocuidado integral.
Según un estudio de Kenvue 1 , el 83% de las personas encuestadas relaciona el cepillado con mantener un microbioma oral saludable, mientras que el 40% ubica actualmente la salud oral como la principal prioridad dentro de su rutina de cuidado personal.
Este cambio de percepción ocurre, sin embargo, frente a un desafío todavía significativo.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades bucodentales afectan a cerca de 3.700 millones de personas en el mundo.
Aunque pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, los niños pequeños, los adultos mayores y las poblaciones en situaciones de vulnerabilidad socioeconómica enfrentan mayores barreras y riesgos.
Además, una salud oral deficiente se ha asociado con otras condiciones, entre ellas enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
«Estamos viendo una evolución positiva en la forma en que las personas entienden su salud oral: cada vez existe una mayor conciencia de que su cuidado trasciende la boca y forma parte del bienestar general»
El desafío ahora es convertir esa conciencia en prevención cotidiana, promoviendo hábitos como el cepillado, el uso de hilo dental y enjuague bucal, y los controles periódicos, junto con información y condiciones que permitan sostenerlos a lo largo de la vida», destacó Gustavo.
Ledesma, Director de Asuntos Corporativos LATAM North-to-South de Kenvue
De la salud de la boca al bienestar general:
La boca alberga una comunidad diversa de microorganismos que, en condiciones normales, conviven en equilibrio con el organismo.
Sin embargo, cuando este equilibrio se altera por factores como una higiene oral deficiente, enfermedades de las encías o infecciones no tratadas, pueden aparecer afecciones que, además de comprometer la salud bucal, se han asociado con otras condiciones de salud.
La alimentación y otros hábitos de vida también cumplen un papel relevante. Un consumo elevado de azúcares incrementa el riesgo de caries y está relacionado con problemas metabólicos como la obesidad y la diabetes.
A su vez, existe una relación bidireccional entre la diabetes y la enfermedad periodontal: las personas con diabetes presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de las encías, mientras que la periodontitis puede dificultar el control de los niveles de glucosa 2 .
La prevención, por tanto, también implica prestar atención a señales que suelen pasarse por alto. La boca no solo requiere atención cuando aparece dolor o una molestia, sino también ante cambios en las encías, los dientes o la cavidad bucal que pueden ser señales que ameritan una valoración profesional.
“Reconocer estas señales es apenas el primer paso. Autoridades, profesionales de la salud, sector privado y sociedad tenemos el reto no solo de fortalecer la conciencia sobre la prevención como una herramienta de anticipación en salud pública»
El panorama todavía es retador por el volumen de información disponible y por la necesidad de contar con datos actualizados que permitan comprender con mayor precisión la situación de la salud oral en Colombia y orientar los esfuerzos de prevención», concluye Ledesma.
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