Beber entre tres y cinco tazas de café al día: posibles beneficios y riesgos que analiza la ciencia

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El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y, durante años, su relación con la salud ha sido objeto de numerosos estudios. La evidencia científica más reciente apunta a que un consumo moderado puede estar asociado con determinados beneficios para la salud, especialmente cuando se mantiene dentro de cantidades que la mayoría de los adultos tolera adecuadamente.

Una revisión que reunió información de 40 estudios y cerca de 3,8 millones de participantes encontró que el consumo de café se relaciona con una menor mortalidad por todas las causas. El punto en el que se observó el menor riesgo se ubicó alrededor de 3,5 tazas diarias, aunque los investigadores advierten que estos resultados proceden principalmente de estudios observacionales y, por lo tanto, muestran asociaciones y no demuestran que el café sea directamente responsable de una mayor longevidad.

¿Por qué el café podría ser beneficioso?

El café contiene cafeína, pero también una amplia variedad de compuestos bioactivos, entre ellos polifenoles y antioxidantes. Estos componentes han sido estudiados por su posible relación con procesos vinculados con la inflamación, el metabolismo y la salud cardiovascular.

En julio de 2026, la American Heart Association (AHA) publicó una declaración científica que revisó la evidencia disponible sobre cafeína y salud cardiovascular. Para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos de cafeína al día, una cantidad que puede equivaler aproximadamente a tres a cinco tazas de café regular, se considera generalmente seguro. Además, el consumo habitual de café se ha relacionado en distintos estudios con menores riesgos de insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2.

Sin embargo, la cantidad de cafeína puede variar considerablemente dependiendo del tamaño de la taza, el tipo de grano, la preparación y la concentración de la bebida. Por ello, contar únicamente las tazas puede resultar impreciso: dos cafés aparentemente iguales pueden contener cantidades muy diferentes de cafeína.

El método de preparación también importa

No todos los cafés tienen exactamente el mismo efecto sobre el organismo. La preparación puede modificar la cantidad de determinados compuestos presentes en la bebida.

El café filtrado con papel y el café instantáneo contienen cantidades mucho menores de cafestol, un compuesto presente en mayor proporción en preparaciones sin filtrar. El cafestol puede elevar el colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”, por lo que las personas que necesitan controlar sus niveles de colesterol pueden tener que prestar especial atención al tipo de café que consumen.

Además, los posibles beneficios descritos para el café negro no necesariamente se trasladan a bebidas cargadas de azúcar, jarabes, crema u otros ingredientes con un elevado aporte calórico. En estos casos, el efecto nutricional de la bebida puede cambiar considerablemente.

¿Cuáles son los posibles riesgos?

Que el consumo moderado sea considerado seguro para la mayoría de los adultos no significa que todas las personas respondan de la misma manera. La sensibilidad a la cafeína varía y algunas personas pueden experimentar nerviosismo, temblores, palpitaciones, ansiedad o dificultades para dormir incluso con cantidades relativamente moderadas.

Uno de los aspectos que merece especial atención es el sueño. Consumir café durante la tarde o la noche puede dificultar el descanso en personas sensibles a la cafeína. Una investigación difundida por el National Heart, Lung, and Blood Institute encontró que quienes concentraban el consumo de café en la mañana presentaban asociaciones más favorables con ciertos resultados de salud que quienes lo consumían durante todo el día, aunque los autores señalaron que se necesitan más investigaciones para comprender esta relación.

La cafeína también puede producir aumentos temporales de la presión arterial, especialmente en personas que no la consumen habitualmente. Por eso, el efecto inmediato de una taza y las asociaciones observadas entre el consumo habitual de café y la salud cardiovascular no deben confundirse.

Una cantidad moderada no significa que todos deban tomar café

La evidencia disponible no establece que una persona que no consume café deba comenzar a hacerlo para mejorar su salud. Los estudios muestran principalmente asociaciones entre el consumo habitual y determinados indicadores favorables, pero existen múltiples factores que pueden influir en esos resultados.

Incluso dentro del rango de tres a cinco tazas, la respuesta puede depender de la edad, la sensibilidad individual a la cafeína, el horario de consumo, la preparación de la bebida y la alimentación general.

Por ello, la principal conclusión de la evidencia científica es que tres a cinco tazas de café al día pueden encontrarse dentro de un rango considerado moderado para muchos adultos, siempre que la cantidad total de cafeína se mantenga en niveles adecuados y la bebida no genere efectos adversos. No obstante, el consumo no debe interpretarse como una garantía de longevidad ni como sustituto de una alimentación equilibrada, actividad física, buen descanso o atención médica.


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