Los niños, niñas y adolescentes del Catatumbo viven una situación de violencia que afecta gravemente sus derechos y su seguridad. En esta región del norte de Santander, la presencia y confrontación de grupos armados ha provocado hechos como asesinatos, reclutamiento forzado, amenazas y desplazamientos.
Los menores se encuentran entre las principales víctimas de la violencia. Algunos son obligados a vincularse a grupos armados, mientras que otros deben abandonar sus hogares junto con sus familias para proteger sus vidas. Además, existen casos en los que los niños y jóvenes son señalados o estigmatizados por supuestos vínculos con actores armados.
Esta situación también afecta su educación, su salud emocional y sus proyectos de vida. El cierre de escuelas y el desplazamiento de las familias dificultan que muchos menores puedan continuar con normalidad sus estudios y actividades cotidianas.
La situación del Catatumbo evidencia la necesidad de proteger a la población infantil y garantizar sus derechos. Las autoridades y las instituciones deben fortalecer las medidas de prevención y atención para evitar que los menores continúen siendo víctimas de la violencia y puedan crecer en condiciones de seguridad y dignidad.



