Aunque su nombramiento le asegura un nuevo cargo público, también revive las críticas por sus decisiones tomadas.
Carolina Giraldo Velázquez, contralora saliente del Tolima, volvió a estar en el centro de la controversia tras ser elegida por el Concejo de Manizales como próxima contralora municipal para el periodo 2026–2029. Aunque su nombramiento le asegura un nuevo cargo público, también revive las críticas por las decisiones tomadas durante su paso por el ente de control departamental, especialmente aquellas relacionadas con cambios internos y nombramientos cuestionados.
Uno de los episodios más polémicos ocurrió cuando Giraldo modificó el manual interno de funciones, ajuste que permitió el nombramiento en planta de Shirle Pamela Barrios, psicóloga y amiga cercana, según reveló El Olfato. Este hecho desató fuertes críticas y abrió el debate sobre posibles favoritismos dentro de la Contraloría del Tolima.
A esto se suma la reciente revelación de medios de comunicación locales, los cuales divulgaron fotografías y testimonios que pusieron bajo sospecha el proceso de elección de su reemplazo en el cargo, considerado uno de los más apetecidos por la clase política regional. Las dudas crecieron aún más cuando se conoció que Yesica Lozano Noriega, elegida contralora del Tolima, tendría presuntos vínculos personales con Giraldo, lo que generó inquietud entre sectores ciudadanos y políticos.
Giraldo, quien ha estado al frente del ente de control desde 2022, acompañó los últimos meses del gobierno de Ricardo Orozco y ahora culmina su labor bajo la administración de Adriana Magali Matiz. Su salida del Tolima y llegada a Manizales ocurre en medio de un ambiente de críticas, señalamientos y acusaciones que no parecen disminuir.




