La funcionaria lanzó un S.O.S. al revelar que se han recibido quejas de líderes que están siendo apretados por grupos que buscan controlar el poder comunal a punta de intimidaciones.
El Tolima se prepara para una jornada electoral que, en lugar de ser una fiesta, parece un campo de minas. Las elecciones de las Juntas de Acción Comunal (JAC), programadas para el próximo domingo 26 de abril, están bajo la sombra de las amenazas y el fantasma de la extorsión. Según denunció Marlén Rozo, directora para la Democracia y la Acción Comunal, aunque el 90% de los municipios ya tienen listos sus tribunales de garantías, el ambiente en las veredas y barrios está más caldeado que nunca por cuenta de manos criminales que quieren meterle miedo a la voluntad popular.
La funcionaria lanzó un S.O.S. al revelar que se han recibido quejas de líderes que están siendo apretados por grupos que buscan controlar el poder comunal a punta de intimidaciones. Pese a que el Ejército y la Policía han estado presentes atendiendo las denuncias, el veneno de la extorsión sigue circulando en sectores focalizados del departamento, donde los delincuentes quieren imponer su ley por encima de la democracia. “Es lógico por el momento que vive el país”, admitió Rozo, dejando claro que la situación es crítica.
Para evitar que la sangre llegue al río, la Gobernación convocó a una mesa de seguridad urgente el próximo 22 de abril. Allí, los altos mandos militares y de policía sacarán sus cartas para blindar las urnas y proteger la vida de los candidatos. El llamado es a no dejarse amilanar y salir a votar masivamente para que los bandidos no ganen la partida en esta jornada democrática.



