La plazoleta principal del centro histórico se convirtió en el punto de encuentro entre
productores rurales del Cauca y la ciudadanía urbana, gracias a la muestra agroecológica
organizada por el Partido Social Uruguayano CIMA y su Comité de Educación. El espacio
reunió delegaciones de municipios como El Socorro, La Compañía, Potará, La Sierra,
Rojas, Patía, Mercaderes, Florencia, Santa Rosa, Bolívar, Sucre y otras comunidades que
viajaron desde temprano para exponer el trabajo que vienen adelantando en soberanía
alimentaria, producción orgánica y fortalecimiento cultural. La actividad buscó visibilizar los
procesos comunitarios que, desde distintos territorios, promueven modelos de vida propios
y prácticas agroecológicas sostenibles.
Durante la jornada, en una entrevista directa para diario del Cauca, líderes rurales, como
Cristian Alberto Guerrero y Elsy Hoyos, remarcaron que esta articulación entre campo y
ciudad permite que los consumidores conozcan la calidad de los productos locales y
comprendan el esfuerzo detrás de cada cultivo. Representantes explicaron que la actividad
forma parte de una apuesta más amplia por impulsar economías campesinas, familiares y
étnicas que aportan a la defensa del territorio y a la continuidad de tradiciones agrícolas.
Para ellos, la muestra es un escenario pedagógico y político donde se fortalece el sentido
de pertenencia y se reivindican las luchas históricas de las comunidades.
Emprendedores y comercio
Uno de los participantes, Eneider Andrés Gómez, destacó que todos los alimentos ofrecidos
provienen de prácticas limpias y respetuosas con la tierra. Yuca, plátano, guineo, cítricos,
mango en distintas variedades y frutas de temporada fueron algunos de los productos
expuestos, todos cultivados de manera orgánica en parcelas comunitarias y familiares. Para
los asistentes, esta diversidad refleja la riqueza agrícola del Cauca y la importancia de
seguir apostándole a modelos productivos que no dependan de químicos ni monocultivos
extensivos.
El evento también fortaleció la relación directa entre productores y compradores,
permitiendo que muchas familias urbanas adquirieran alimentos frescos y transformados
artesanalmente por manos campesinas. Según los organizadores, la intención es que esta
iniciativa continúe realizándose de manera periódica para consolidar mercados locales y
promover una economía solidaria. Con música, muestras culturales y espacios de
conversación, la actividad cerró con un mensaje claro: el futuro del territorio depende de
proteger el campo, valorar el trabajo comunitario y reconocer el papel fundamental de las
comunidades rurales en la construcción de un país más justo y sostenible.


