Un total de 230 familias del sur del Huila fueron beneficiadas con la entrega de 2.260 millones de pesos en indemnizaciones administrativas, recursos otorgados por la Unidad para las Víctimas como parte de las acciones de reparación integral dirigidas a quienes han sufrido hechos derivados del conflicto armado. El acto oficial, desarrollado en un espacio de encuentro comunitario, estuvo liderado por KAROL ORTIGOZA, subdirectora Nacional de Atención y Asistencia Humanitaria, quien destacó la importancia de mantener un trabajo cercano con las comunidades afectadas.
Durante la jornada, Ortigoza resaltó la implementación de la estrategia “Del escritorio al territorio”, una apuesta institucional que busca reducir barreras, agilizar trámites y garantizar atención directa en los municipios, sin intermediarios. Según explicó, esta metodología permite escuchar de primera mano las necesidades de las víctimas, orientar sobre rutas de reparación y fortalecer la presencia del Estado en zonas históricamente golpeadas por la violencia.
Las familias beneficiadas recibieron sus indemnizaciones como parte del proceso de reparación administrativa, un componente fundamental dentro de la política pública que busca restituir derechos vulnerados y apoyar la reconstrucción de sus proyectos de vida. Muchos de los asistentes manifestaron que estos recursos representan un alivio para avanzar en emprendimientos, educación, vivienda y bienestar emocional, especialmente en hogares que aún enfrentan dificultades económicas y sociales derivadas de hechos victimizantes.
De acuerdo con la Unidad, el sur del Huila continúa siendo una región prioritaria debido al número de personas afectadas por desplazamientos, amenazas, homicidios y otros hechos asociados al conflicto. Solo en lo corrido del año, y a corte de septiembre, el municipio ha recibido más de 6.290 millones de pesos destinados a víctimas, cifra que evidencia el compromiso institucional por avanzar en los procesos de reparación integral.
La Unidad reiteró su voluntad de mantener el acompañamiento permanente y fortalecer las apuestas territoriales que dignifican a quienes han soportado décadas de violencia.


