Con un llamado unánime y urgente al mantenimiento de las vías terciarias, el Concejo Municipal de Baraya inauguró formalmente su período de sesiones ordinarias de febrero de 2026, dejando en evidencia el deterioro crítico de la red vial rural que afecta la movilidad, la economía y la calidad de vida de los habitantes.
La sesión, instalada el domingo 1 de febrero a las 4:00 p. m. bajo la presidencia del cabildo, cumplió con el ritual protocolar: verificación de quórum, aprobación del orden del día, entonación de los himnos nacional, departamental y municipal, y declaración oficial de apertura por parte del presidente del Concejo.
Voz por el campo
El debate central lo protagonizaron cinco concejales que, desde diferentes bancadas, coincidieron en calificar el estado de las vías terciarias como una prioridad impostergable. Camilo Ramírez, William Tovar, Haminton Cardoso, Pilar Mosquera y Jorge Perdomo expusieron con crudeza la realidad: caminos intransitables que aíslan veredas, impiden el transporte de productos agrícolas, encarecen fletes, dificultan el acceso a salud y educación y generan pérdidas millonarias a los campesinos.
Los corporados coincidieron en que el mantenimiento no puede seguir postergándose y demandaron al ejecutivo municipal respuestas concretas: cronograma de intervención, fuentes de financiación y ejecución inmediata de obras de rehabilitación y mantenimiento preventivo.
Gobierno local bajo presión
La intervención conjunta de estos cinco concejales —que representan una mayoría significativa en el hemiciclo— envía un mensaje claro: el Concejo no está dispuesto a ser espectador pasivo del abandono vial. Analistas locales interpretan el pronunciamiento como el inicio de un control político más estricto al alcalde en materia de infraestructura rural, sector históricamente desatendido en el municipio.
Tras las intervenciones, la sesión se levantó con nuevo llamado a lista y verificación de quórum, dejando instalada la alerta roja en la administración municipal. Los barayunos esperan que las palabras de los concejales se traduzcan pronto en maquinaria amarilla en los caminos y no queden solo en el acta de la primera sesión ordinaria de 2026.


