La inseguridad en los corredores viales del departamento sigue generando preocupación entre la ciudadanía, evidenciando que ni siquiera quienes dedican su labor al servicio y la atención de emergencias están exentos de ser víctimas de la delincuencia.
Recientemente, la comandante del Cuerpo de Bomberos de Gigante, Maira Alejandra Amaya Méndez, expuso una situación que refleja la complejidad del panorama actual. Según relató, fue interceptada por delincuentes que se movilizaban en motocicleta mientras transitaba por la Ruta 45, en un hecho que se suma a una serie de episodios que han venido afectando la percepción de seguridad en este importante corredor vial.
Más allá del caso puntual, el episodio pone en evidencia un problema estructural que impacta a conductores, transportadores y viajeros frecuentes. La reiteración de este tipo de situaciones ha despertado inquietud entre distintos sectores, que advierten sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, control y presencia institucional en zonas consideradas críticas.
La Ruta 45, clave para la movilidad regional, se ha convertido en escenario de constantes alertas por hechos delictivos, lo que incrementa la sensación de vulnerabilidad incluso entre servidores públicos que cumplen funciones esenciales para la comunidad.
Este panorama plantea un desafío para las autoridades, que enfrentan el reto de garantizar condiciones seguras para todos los ciudadanos, especialmente en vías donde el tránsito es permanente y donde la confianza en la seguridad resulta fundamental para el desarrollo social y económico de la región.


