Karen denunció un aterrador episodio en Ibagué tras servicio en una motocicleta.
La ciudad de Ibagué se estremeció con un caso que ha encendido las alarmas sobre la seguridad en los servicios de transporte informal. En la madrugada del domingo, Karen, una joven que regresaba a su vivienda, vivió un episodio que ella misma describe como un intento contra su vida.
Según su testimonio, solicitó un servicio de motocicleta, pero el conductor tomó una ruta diferente a la acordada. “Él cogió una dirección totalmente diferente. Cuando le pregunté, me dijo que ya daba la vuelta, pero empezó a meterse por calles muy oscuras”, relató.
La situación se tornó crítica cuando el trayecto continuó por zonas poco transitadas en inmediaciones de El Salado. Ante el miedo, Karen tomó una decisión extrema: “Sentía que me iba a quitar la vida. Por eso decidí tirarme de la moto”.
Tras lanzarse, la joven aseguró que el conductor descendió del vehículo y la persiguió. “Empezó a correr detrás de mí con un cuchillo. Yo gritaba, golpeaba puertas y pedía ayuda”, contó. Vecinos del sector acudieron a su llamado, lo que habría hecho que el agresor desistiera y huyera del lugar.
El caso generó mayor preocupación cuando otra mujer contactó a Karen a través de redes sociales, asegurando haber vivido una situación similar con el mismo sujeto pocas horas después. “Una chica me escribió y me dijo que ese mismo día le pasó algo parecido. A mí me ocurrió hacia las 2:30 de la madrugada y ella dice que fue alrededor de las 4:00 a. m.”, explicó.
Según ese testimonio, el hombre también habría desviado la ruta y, en ese caso, habría sido aún más violento: “A ella la llevó por la variante, la cogió del cabello y le dijo que la iba a matar”.
La denuncia ya fue puesta en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, donde se adelantan las investigaciones correspondientes. El presunto agresor fue identificado como Miguel Chávez Mogollón, registrado en la aplicación de transporte con una motocicleta de placas FMJ53F.
Karen aseguró que enfrenta afectaciones emocionales tras lo ocurrido: “No he podido dormir, me despierto llorando. Es un miedo constante”. Finalmente, hizo un llamado a extremar precauciones: “Uno a veces se confía o busca algo más económico, pero hay que tener mucho cuidado. No le deseo esto a nadie”.
Este caso reabre el debate sobre la seguridad en servicios informales y la necesidad de mayores controles.


