Más de 50 veredas de la zona rural de Ibagué permanecen afectadas por una fuerte emergencia invernal que no da tregua. Las lluvias constantes y los frentes fríos que han azotado al país desde noviembre provocaron deslizamientos, pérdida de banca y bloqueos totales y parciales en múltiples vías terciarias, dejando a comunidades campesinas prácticamente incomunicadas.
El secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Cristian David Ávila, entregó un balance preliminar que enciende las alarmas. Según el funcionario, los derrumbes y taponamientos han comprometido seriamente la movilidad, el transporte de productos agrícolas y la seguridad de decenas de familias que viven en laderas y cerca de quebradas.
Entre los sectores más golpeados están el corregimiento 3, donde las veredas El Palmar y La Esperanza reportan aumento del caudal de quebradas y cierres totales; el corregimiento 11, con La Isabela, La Pluma y Aures en riesgo de nuevos deslizamientos; y el corregimiento 12, donde San Antonio y San Cayetano registran movimientos en masa que dificultan el tránsito. También hay graves afectaciones en el corregimiento 15, en Cauchos y La Saucera, además de Carrizales y La Belleza, donde el cierre de vías es total.
La combinación de suelos saturados y pendientes pronunciadas mantiene el riesgo latente. Campesinos denuncian pérdidas económicas por la imposibilidad de sacar sus cosechas hacia los centros de acopio y comercialización.
Ante el crítico panorama, la Administración Municipal mantiene maquinaria amarilla en los puntos más afectados, priorizando la remoción de material y la habilitación de pasos provisionales. Sin embargo, mientras la lluvia continúe, la angustia y el aislamiento siguen marcando la vida en el campo ibaguereño.




