Vecinos denuncian ruido excesivo

Johana Medina pide intervención inmediata para proteger la tranquilidad del sector.
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En el barrio Encenillo de Neiva, crece una preocupación que ya desbordó la paciencia de los residentes. La comunidad denuncia el constante exceso de volumen proveniente de varios locales comerciales, situación que se ha convertido en una problemática diaria que altera la convivencia, afecta el descanso y genera tensiones entre comerciantes y vecinos.

Johana Medina, vocera de los afectados, explicó que el ruido se prolonga incluso en horas de la noche, superando los límites permitidos y vulnerando la tranquilidad de familias que incluyen adultos mayores, niños y personas que trabajan en horarios nocturnos. Según señala, pese a los llamados reiterados a los propietarios de los establecimientos, no se ha logrado una solución concreta que reduzca el impacto sonoro.

Incomodidad

Los residentes afirman que esta situación no solo genera incomodidad, sino que también representa un riesgo para la salud emocional y física de la comunidad. Algunos vecinos aseguran haber presentado episodios de estrés, dificultades para dormir y afectaciones en su rutina diaria. “No estamos en contra del comercio, pero sí exigimos respeto y cumplimiento de las normas”, enfatizó Medina.

La comunidad pide a las autoridades municipales, especialmente a la Secretaría de Gobierno, Secretaría de Ambiente y Policía Metropolitana, que intervengan de manera inmediata realizando mediciones de ruido, verificando permisos de funcionamiento y aplicando los correctivos necesarios. Los habitantes recalcan que el problema no es reciente: se han elevado múltiples solicitudes formales y los operativos, cuando llegan, no solucionan de fondo la reincidencia. Asimismo, los vecinos insisten en la necesidad de implementar controles permanentes y acompañamiento institucional para garantizar el cumplimiento del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana. Proponen mesas de diálogo con comerciantes, educación sobre regulación sonora y sanciones progresivas para quienes incumplan.

Los denunciantes sostienen que no buscan cerrar negocios, sino recuperar la armonía del sector. Su intención es que el barrio sea un lugar seguro y tranquilo para vivir, donde las actividades económicas puedan coexistir con los derechos de descanso y bienestar de los residentes. Mientras la problemática persiste, los habitantes del barrio Encenillo continúan organizados, firmes y unidos, levantando la voz para exigir soluciones efectivas. Para ellos, la convivencia ciudadana no es negociable: es un derecho que debe ser protegido y garantizado por las autoridades.


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