El día en que cumplió 74 años, Facundo Cleves recibió un regalo que durante mucho tiempo pareció imposible: volver a encontrarse con su familia. Después de treinta años de ausencia, su historia dejó de estar marcada únicamente por preguntas, fotografías y recuerdos. Esta vez hubo un rostro frente al otro, un abrazo y la posibilidad de celebrar juntos.
Facundo había desaparecido en 1996, después de las marchas campesinas ocurridas en una zona rural de Albania, Caquetá. Desde entonces, su familia cargó con una ausencia que no tenía respuesta. Pasaron los años y, aunque la vida continuó, la pregunta por su paradero permaneció abierta.
Fue su sobrino, Luis Soto, quien decidió insistir en la búsqueda y acudió a la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). Entregó información, reconstruyó recuerdos y aportó elementos que permitieron seguir una pista que terminaría llevando la búsqueda hasta Puerto Guzmán, Putumayo. Allí estaba Facundo. Vivo.
La noticia cambió el rumbo de una historia familiar que durante tres décadas había estado suspendida en la incertidumbre. Desde Caquetá, el lugar donde comenzó la desaparición, hasta Putumayo, donde finalmente fue localizado, la búsqueda atravesó territorios y años para conducir a un mismo destino: el reencuentro. Y ese encuentro ocurrió en una fecha todavía más significativa. Facundo cumplía 74 años cuando pudo volver a mirar a los suyos y recibir nuevamente el afecto que la distancia había interrumpido.
Su historia hace parte de una búsqueda mucho más amplia en esta región. La UBPD registra 10.616 personas buscadas en Huila, Caquetá y Putumayo. Para avanzar en su localización existen ocho Planes Regionales de Búsqueda, desplegados en 66 municipios y acompañados por 3.344 personas buscadoras.




