En Ibagué, una usuaria denunció el maltrato recibido en Disfarma, donde asegura que le vulneraron el derecho a reclamar los medicamentos diarios de su nieto enfermo. Según relató, la encargada de asignar turnos no solo se negó a entregarlos, sino que incluso les gritó “cállense” y les advirtió que no recibirían atención.
La situación ha generado indignación y preocupación, pues el menor depende de esos fármacos para sobrevivir. La comunidad exige respeto y garantías en la prestación del servicio.
El caso ha despertado un debate sobre la calidad en la atención de las entidades de salud y la necesidad de fortalecer los mecanismos de control institucional. Organizaciones sociales señalaron que situaciones como esta reflejan fallas en la capacitación del personal y en la supervisión de los procesos, lo que puede poner en riesgo la vida de pacientes vulnerables.
La Defensoría del Pueblo y la Personería de Ibagué fueron informadas del hecho y anunciaron que harán seguimiento para garantizar que se respeten los derechos de los usuarios. Además, se espera que la administración municipal refuerce las campañas de sensibilización en torno al trato digno y la atención prioritaria en casos de salud crítica.




