Douglas Stewart Carter, de 71 años, salió de una cárcel de Utah, Estados Unidos, después de permanecer 41 años privado de la libertad por una condena relacionada con el asesinato de Eva Olesen, ocurrido en 1985. Nuevos análisis de ADN no lo vincularon con material genético encontrado en la escena del crimen.
Carter fue condenado a muerte ese mismo año por el homicidio de Olesen, ocurrido el 27 de febrero de 1985 en la ciudad de Provo. La víctima fue encontrada en su vivienda con heridas de arma blanca y de fuego. El hombre siempre sostuvo que era inocente y aseguró que la confesión firmada durante la investigación había sido obtenida bajo presión policial.
El caso tomó un nuevo rumbo luego de que análisis recientes determinaran que Carter no coincide con el material genético encontrado en sangre localizada en una manija de puerta y con material recuperado del mango del cuchillo utilizado en el crimen. Los resultados fueron recibidos por las autoridades el pasado 22 de septiembre.
La situación también estuvo marcada por cuestionamientos a la investigación original. Dos testigos que habían declarado contra Carter posteriormente se retractaron y afirmaron que habían sido presionados y que recibieron dinero y regalos de agentes policiales para implicarlo en el asesinato. En 2025, la Corte Suprema de Utah ordenó un nuevo juicio después de señalar múltiples actuaciones indebidas durante la investigación.
Ante los nuevos resultados, la Fiscalía del condado de Utah retiró su intención de solicitar nuevamente la pena de muerte. Sin embargo, Carter todavía enfrenta un cargo de asesinato agravado y el proceso judicial continúa. El nuevo juicio está previsto para 2027.
Un juez de Utah autorizó su salida bajo fianza el 28 de septiembre. Como parte de las condiciones, Carter deberá utilizar un dispositivo de monitoreo GPS y evitar cualquier contacto con los familiares de la víctima.
La Fiscalía señaló que las nuevas pruebas justificaban una revisión de las condiciones de detención mientras se analiza el resto de la evidencia. Por su parte, la defensa sostiene que los resultados del ADN representan un elemento importante frente a una condena que Carter ha cuestionado durante décadas.
Aunque la nueva evidencia lo excluye de las muestras analizadas, las autoridades han señalado que esto no constituye por sí solo una exoneración definitiva. El caso continuará en los tribunales mientras se determina qué ocurrirá con la acusación que permanece vigente.




