En la I.E. Mamá Manuela, ubicada en el Resguardo de GUAMBÍA, CALLE 7 # 09-11, municipio de SILVIA, se socializaron los avances del proyecto PANES, una iniciativa creada e impulsada por la lideresa comunitaria del territorio, quien ha promovido la integración entre educación y trabajo agrícola como herramienta de transformación social. El espacio permitió visibilizar los resultados obtenidos y proyectar nuevas metas para fortalecer el proceso en beneficio de los estudiantes y sus familias.
Durante la jornada, docentes, estudiantes y miembros de la comunidad compartieron experiencias sobre cómo esta propuesta ha transformado la dinámica escolar, vinculando el aprendizaje académico con prácticas productivas propias del contexto rural. ANA MARIA HURTADO, estudiante, mencionó que durante la visita se evidenció cómo el programa fortalece los procesos formativos al articular las áreas del conocimiento con labores del campo, permitiendo que lo aprendido en el aula tenga aplicación directa en la vida cotidiana.
El proyecto no solo impulsa competencias académicas, sino que también fomenta valores como el trabajo en equipo, la responsabilidad y el sentido de pertenencia por el territorio. A través de huertas escolares, jornadas de siembra y procesos de cuidado de cultivos, los jóvenes desarrollan habilidades prácticas mientras refuerzan saberes ancestrales propios de la comunidad indígena de Guambía.
Asimismo, la propuesta busca promover la soberanía alimentaria, el arraigo cultural y el desarrollo productivo desde las aulas, integrando a padres de familia y mayores del resguardo en actividades pedagógicas. Esta articulación intergeneracional permite rescatar conocimientos tradicionales y transmitirlos a las nuevas generaciones, fortaleciendo la identidad cultural.
Con PANES, la institución educativa se consolida como un referente de educación contextualizada, demostrando que la escuela puede ser un motor de cambio social y económico. La iniciativa se proyecta como una apuesta que une tradición, conocimiento y futuro, reafirmando que la educación, cuando dialoga con el territorio, se convierte en una verdadera herramienta de transformación comunitaria.




