Un comerciante no da abasto por cuenta de delincuentes que en varias ocasiones lo han asaltado. Carlos Alberto Murcia de 70 años ya no da más. Desde octubre del año pasado, dos ladrones en moto le han robado el producido del día de su negocio y le han quitado la tranquilidad los últimos meses.
Murcia, desde que quedó viudo atiende una tienda en el barrio Los Cámbulos. Aparte de que es una fuente de ingresos extra porque la principal es su pensión, también lo mantenía entretenido y le estaba ayudando en su proceso depresivo a raíz de su pérdida.
Su familia está lejos
Sus cuatro hijos varones se encuentran en diferentes lugares de Colombia trabajando en pro de su familia. Ellos mantienen en contacto con el anciano sin embargo duran varios períodos de tiempo sin poder verse y abrazarse.
Preocupación
En medio de su soledad, este amigable tendero se encuentra muy preocupado porque ya van tres veces que lo intimidan en su propio negocio, la primera en noviembre, la segunda en enero y la última la semana pasada en donde los amigos de los ajeno le han quitado en más de una ocasión hasta trecientos mil pesos.
Testimonios
“Yo no entiendo por qué nunca nadie se da cuenta de estos robos, por acá se le paga a un celador para que esté atento, pero nunca está en el momento de los hechos”, expresó el indignado abuelo.
“Sí, don Carlos me ha comentado de la situación, pero es muy difícil estar en todos los lugares del barrio, nosotros somos tres compañeros que nos turnamos la vigilancia y ninguno se ha podido topar con esos tipos” fueron las palabras de Gómez, el celador de turno de esta semana.
La denuncia
Hay días como los domingos, que Don Carlos está tan solo que no abre porque teme que por no tener mucho dinero atenten contra su integridad. El hombre ya interpuso la denuncia correspondiente y las autoridades tienen planes en marcha para combatir a la delincuencia en los barrios populares de la capital opita.
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Son de Timanco
Según testigos del lugar, estos sujetos vienen de los barrios del sur a cometer sus fechorías en estos sectores exclusivamente residenciales. Los hijos del adulto mayor le claman que venda la tienda y pase temporadas con cada uno de ellos, pero este se rehúsa a dejar los recuerdos que le quedan de su difunta esposa.




