Wilmer Torres, viendo a su mama aprendió a tejer y ahora es emprendedor.
La tradición de tejer ha trascendido a través de las generaciones, Wilmer de 22 años decidió generar ingresos con la habilidad que heredó de su progenitora y que ha ido perfeccionando desde su infancia, cuando se sintió interesado por el tejido a crochet.
Una aguja y una bolsa con hilos lo acompañan desde hace tres años, el joven proveniente de Tarqui es también estudiante de Licenciatura en Educación Artística, cuando se radico en la ciudad de Neiva para llevar a cabalidad sus estudios, entendió que se rodeaba de emprendedores y creativos compañeros.
Emprender
Durante la pandemia volvió a tejer, empezó tejiendo prendas de ropa femeninas para su novia y juntos decidieron empezar a monetizar, simbólicamente el hijo menor de tres hombres teje la herencia familiar a través de hilos que también le han dado un sustento para sobrevivir en la capital opita.
‘Al inicio era incomodo, en el pueblo me molestaban cuando era más joven’, narra el emprendedor, sin embargo cuando arribo a la capital opita, en medio de artistas se sintió acogido y apoyado, pues sus colegas y amigos fueron los primeros clientes.

