Carlos Beltrán analiza la crisis de pasajes del transporte público urbano en ‘La Musical’.
Ibagué atraviesa horas tensas por la disputa alrededor del pasaje urbano. El incremento de cuatrocientos pesos detonó una polarización que enfrenta a sindicatos, empresas y usuarios, con amenazas de paros y bloqueos que podrían paralizar la ciudad. Mientras los transportadores advierten riesgos de quiebra y los conductores reclaman sostenibilidad, los ciudadanos cuestionan pagar más por un servicio que no mejora. En ese escenario, el Concejo Municipal retomó sesiones buscando salidas antes de hoy, 28 de enero, fecha límite fijada por los gremios para exigir reversar el alza.
En entrevista con Ecos del Combeima, el concejal conservador Carlos Beltrán, cuya familia lidera históricamente el gremio transportador, defendió el ajuste como una decisión necesaria. A su juicio, mantener tarifas congeladas empuja al sistema hacia la desaparición. Sostuvo que el aumento constituye una “responsabilidad financiera” destinada a cubrir costos operativos, mantenimiento vehicular y pagos justos a conductores. Reconoció, sin embargo, el malestar generalizado por frecuencias irregulares, rutas incumplidas y horarios nocturnos desatendidos, factores que alimentan informalidad y desconfianza.
“El ciudadano tiene razón al exigir que ese esfuerzo se vea reflejado en las calles”, afirmó durante la conversación radial. Para responder a ese reclamo, Beltrán propuso una auditoría técnica apoyada en tecnología. Su idea central es usar los sistemas GPS de las empresas para verificar recorridos en tiempo real, medir frecuencias efectivas y sancionar a operadores que dejen usuarios plantados, especialmente en horas de la noche. La propuesta apunta a transparencia, control y mejoras visibles.
Con la ciudad dividida, el cabildante planteó que el Concejo actúe como mediador entre partes enfrentadas. Aseguró que el debate no puede reducirse a una pulseada gremial, pues el impacto recae sobre estudiantes, trabajadores y comerciantes. En ese marco, dejó abierta una alternativa que podría desactivar el paro: discutir una implementación gradual del incremento, propuesta respaldada por veedores ciudadanos. Según explicó, cualquier ajuste escalonado debe analizarse con rigor para evitar un “hueco financiero” que comprometa operación, mantenimiento o salarios.
Beltrán insistió en que gobernar exige decisiones impopulares cuando están en juego servicios esenciales. “gobernar implica tomar medidas responsables, aunque sean impopulares”, sentenció. Por ahora, la capital musical permanece en vilo, a la espera de acuerdos que eviten traumatismos. El desenlace dependerá de la capacidad de ceder, vigilar y cumplir, para que el usuario no vuelva a ser el gran perdedor de una crisis que combina números, política y calles congestionadas.




