Sismo obliga a suspender clases en 168 sedes educativas del Tolima: estas son las cifras de la evaluación

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La Secretaría de Educación del Tolima entregó el balance de las inspecciones realizadas después del sismo y confirmó que 168 sedes educativas no podrán retomar de manera presencial sus actividades académicas debido a daños estructurales o riesgo para estudiantes y docentes. En total, 458 sedes fueron inspeccionadas técnica y ocularmente para determinar las condiciones de seguridad.

La emergencia provocada por el sismo llevó a las autoridades educativas del Tolima a desplegar un proceso de evaluación en cientos de instituciones y sedes escolares del departamento. El objetivo principal ha sido establecer cuáles espacios pueden volver a recibir estudiantes y cuáles requieren intervenciones antes de permitir el regreso a las aulas.

El secretario de Educación del Tolima, Andrés Bedoya, presentó el consolidado de las inspecciones realizadas en 458 sedes educativas, cuyos resultados evidencian diferentes niveles de afectación.

De acuerdo con el balance, 168 sedes no tendrán retorno presencial a clases debido a las condiciones encontradas durante las revisiones.

Las inspecciones permitieron identificar colapsos totales, colapsos parciales y estructuras que presentan un riesgo inminente de colapso.

Ante este panorama, la prioridad de la Secretaría de Educación es proteger la vida y la integridad de estudiantes, docentes, directivos, trabajadores administrativos y demás integrantes de la comunidad educativa.

Por esta razón, las sedes incluidas dentro de este grupo no podrán retomar las actividades académicas presenciales mientras no existan garantías suficientes de seguridad.

La decisión implica un reto para las autoridades, especialmente en aquellos municipios donde las instituciones educativas representan el principal espacio de formación para niños y jóvenes de las zonas rurales.

El balance entregado por la Secretaría de Educación también señala que 286 sedes fueron evaluadas y presentan afectaciones leves a moderadas.

En estos casos, la situación es diferente. Los daños identificados no necesariamente impiden el regreso de estudiantes y profesores, pero requieren una revisión detallada de las condiciones de cada infraestructura.

Por ello, los comités de gestión del riesgo y los directivos docentes realizaron visitas técnicas durante el fin de semana, con el propósito de establecer qué sedes cuentan con condiciones adecuadas para retomar las actividades académicas.

La revisión incluye aspectos relacionados con la infraestructura física, posibles daños derivados del movimiento telúrico y las condiciones de seguridad de los diferentes espacios utilizados por la comunidad educativa.

Uno de los aspectos destacados por la Secretaría de Educación es que el retorno a las aulas no será determinado únicamente por una inspección inicial.

La decisión final sobre el reinicio de las clases será evaluada de manera conjunta con los rectores y el Consejo Departamental de Gestión del Riesgo.

Este mecanismo busca que las determinaciones se adopten teniendo en cuenta información técnica y las condiciones particulares de cada sede.

La prioridad será evitar que estudiantes y trabajadores regresen a instalaciones que puedan representar algún peligro.

El proceso de evaluación demuestra la dimensión del impacto que puede generar un fenómeno sísmico sobre la infraestructura educativa.

Los colegios no solamente son lugares de enseñanza. También cumplen una función fundamental para las comunidades y, especialmente en las zonas rurales, pueden representar uno de los principales puntos de encuentro de la población.

Por ello, cualquier decisión relacionada con el regreso presencial debe estar sustentada en criterios de seguridad.

La Secretaría de Educación deberá continuar articulando esfuerzos con las autoridades municipales, organismos de gestión del riesgo, rectores y comunidades para establecer alternativas en aquellos lugares donde las instalaciones no puedan ser utilizadas temporalmente.

Para las 168 sedes que no podrán retornar presencialmente, uno de los principales desafíos será establecer mecanismos que permitan garantizar la continuidad educativa mientras se adelantan las evaluaciones, reparaciones o procesos de recuperación de las estructuras.

En las 286 sedes con afectaciones leves o moderadas, las autoridades deberán determinar caso por caso si existen condiciones para regresar a las actividades académicas y qué medidas preventivas deben implementarse.

El consolidado presentado por la Secretaría de Educación representa así un primer panorama de los daños ocasionados por el sismo en la infraestructura escolar del Tolima.

Mientras continúan las evaluaciones, la comunidad educativa deberá permanecer atenta a las decisiones oficiales. El regreso a las aulas dependerá de las condiciones de seguridad de cada sede y no solamente del calendario académico, una medida que busca evitar nuevos riesgos después del fenómeno natural.


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