Diego Guzmán enfrenta señalamientos ciudadanos por presuntos manejos administrativos.
El 22 de febrero, en Ibagué, surgieron denuncias que señalaron a la Secretaría de Educación, dirigida por el Dr. Diego Fernando Guzmán. Los señalamientos se centraron en presuntas irregularidades administrativas dentro de instituciones educativas, especialmente en la Institución Educativa Ciudad Ibagué, donde algunos docentes manifestaron inconformidades.
De acuerdo con testimonios reservados, se mencionaron tratos arbitrarios, traslados inesperados y cambios de jornada que, según los denunciantes, afectarían procesos académicos. Aunque no existen decisiones judiciales que confirmen tales afirmaciones, tampoco se han emitido explicaciones públicas que las desmientan con claridad. Esta ausencia de respuestas ha generado percepciones de incertidumbre y preocupación en la comunidad educativa.
La situación ha sido interpretada por algunos sectores como un posible problema estructural. Cuando los docentes temen hablar y los padres sienten que no hay respuestas, la confianza en la gestión educativa se ve debilitada.
Las denuncias, aun bajo presunción, plantean interrogantes sobre si las decisiones tomadas responden a criterios técnicos o si podrían estar influenciadas por otros factores. La Secretaría de Educación, como ente de control, enfrenta el reto de demostrar transparencia y garantizar que las medidas adoptadas estén alineadas con la idoneidad profesional y el bienestar académico.
El Dr. Diego Fernando Guzmán, en su calidad de secretario, tiene la posibilidad de abrir investigaciones internas y aclarar públicamente las inquietudes planteadas. La expectativa de la comunidad es que se brinden respuestas claras y que se fortalezcan los procesos de confianza institucional.
Mientras tanto, las denuncias continúan bajo análisis y las autoridades competentes deberán determinar si existen fundamentos que ameriten acciones adicionales. Lo cierto es que la educación pública no puede convertirse en un espacio de dudas prolongadas, pues la transparencia es esencial para garantizar credibilidad y estabilidad en el sistema educativo. Todo es bajo presunción.



