Se retira de la lista

Conservadores se bajan a última hora y exhiben su crisis.
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La política huilense volvió a sacudirse con una decisión que pocos esperaban, pero muchos intuían. El Partido Conservador retiró su lista a la Cámara de Representantes por el Huila, una determinación que, lejos de pasar inadvertida, evidenció una profunda fractura interna y dejó a la senadora Esperanza Andrade por fuera de un proceso que se armó contra el reloj y se desbarató en silencio.

Aunque Andrade sostuvo que la decisión obedeció a un acto de “responsabilidad política” y a la falta de condiciones para presentar una lista sólida, el trasfondo revela un partido sin cohesión, con intereses individuales que terminaron imponiéndose sobre el proyecto colectivo. El discurso de principios contrasta con la improvisación que marcó la recta final de la conformación de la lista, debilitando la credibilidad de una colectividad histórica en el departamento.

La senadora fue clara al señalar que no todo vale en política y que no se podía usar el nombre del partido sin garantías reales para los ciudadanos. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es por qué esas falencias no se corrigieron a tiempo. La falta de acuerdos internos, la ausencia de consensos y el quiebre de confianzas terminaron pasando factura en el peor momento: cuando ya no había margen de maniobra.

Militancia dispersa

Desde el conservatismo se insiste en que la pérdida de respaldo ciudadano no es exclusiva del partido y que otras colectividades atravesaron dificultades similares. Aun así, resulta innegable que el Conservador en el Huila ha perdido capacidad de convocatoria, liderazgo territorial y conexión con sus bases. Reconocer errores es un primer paso, pero no resuelve una crisis que se ha venido incubando elección tras elección.

La polémica se agudizó con las declaraciones del exdiputado Carlos Alirio Esquivel, quien aseguró haberse quedado solo en el intento de sacar adelante la lista. La no aprobación de la cuota de género fue, según él, el golpe definitivo. Su llamado a no respaldar a quienes “traicionaron al partido” deja al descubierto una guerra interna que ya no se disimula y que amenaza con seguir fragmentando al conservatismo regional.

Mientras Esperanza Andrade defiende la vigencia ideológica del partido y respalda el regreso de Hernán Andrade al Senado, la realidad es que el retiro de la lista a Cámara representa un retroceso político significativo en el Huila. La colectividad cede espacio, pierde visibilidad y deja a sus electores sin una opción clara.

La caída de la lista no es solo un episodio electoral fallido; es el reflejo de un partido que hoy debate su identidad entre discursos de principios y prácticas que no logran sostenerse. El tiempo dirá si esta sacudida sirve para reorganizarse o si marca el inicio de una irrelevancia anunciada.


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