En zona céntrica de la ciudad reside Vásquez, un hombre de 56 años que se encontraba en su residencia descansando, cuando se encontró con la sorpresa de que habían hurtado diferentes electrodomésticos, objetos de valor y dinero en efectivo mientras él dormía en la noche. Mediante las cámaras de seguridad que se encuentran en la vía pública, se pudo evidenciar que dos hombres de contextura delgada, altos y de tez morena, entraron por el techo de su vivienda y de forma sigilosa fueron sacando los elementos de su hogar.
Los hechos
Fernando comentó que en horas de la madrugada escucho diferentes ruidos en la parte superior de su vivienda, sin embargo, aludió que esos sonidos correspondían a los gatos que frecuentan los techos de las residencias a dichas horas, a lo que en ningún momento se percató de revisar los otros cuartos que conforman la casa. Ante esto, Vásquez se levantó de su cama alrededor de las 8:00 a.m. del domingo 29, cuando se encontró con que le faltaban ciertos electrodomésticos, joyas y dinero en efectivo.
Lo hurtado
Entre los elementos robados se encuentra un televisor de alta gama avaluado en un millón trescientos mil pesos, joyas por un valor de quinientos mil pesos y ochocientos mil pesos en efectivo que reposaban en su mesa de noche, capital recogido de su trabajo y correspondiente al pago de su nómina.
Inseguridad
El municipio de El Espinal ha presentado constantes casos de hurto y homicidios en los últimos meses, a lo que la comunidad le pide a la fuerza pública y a la misma administración que refuercen la vigilancia en la ciudad para reducir el porcentaje de inseguridad, “ya no podemos estar tranquilos ni en nuestra propia casa porque los ladrones aprovechan para robarse las cosas que uno con tanto esfuerzo ha conseguido”, afirmó Vásquez.
Los victimarios
Fernando pide la ayuda de la comunidad para dar con el paradero de los dos sujetos, pues diferentes vecinos le comentaron que no es la primera vez que sucede. En el sector se han presentado hurtos a viviendas y han señalado a dos hombres que merodean por la zona a altas horas de la noche, asegurándose que sus víctimas se encuentren dormidas para ingresar a las residencias y hurtar los objetos de valor.

