Un grupo de familias venezolanas que viajaba en bus desde Ecuador hacia su tierra natal vivió momentos de angustia y logró salvarse de milagro. El vehículo en el que se desplazaban comenzó a emitir humo justo cuando se aproximaba a un peaje, situación que alertó a los pasajeros. Entre ellos había niños, quienes junto a sus padres insistieron al conductor en detener la marcha. La decisión fue crucial: apenas descendieron, el bus se prendió en llamas.
Al lugar acudió personal del Cuerpo de Bomberos de Bugalarande, liderados por el subteniente Beimar Sepúlveda Castro. Los socorristas enfrentaron el fuego con rapidez y lograron apagarlo, aunque el vehículo quedó en pérdida total. La escena, marcada por el miedo y la tensión, se convirtió en un testimonio de supervivencia y en un recordatorio de la vulnerabilidad de quienes recorren largas rutas en condiciones adversas.
Las autoridades iniciaron investigaciones para establecer las causas del incendio. Se busca determinar si se trató de una falla mecánica, un desperfecto eléctrico o algún otro factor que desencadenó la emergencia.
En redes sociales, el hecho ha generado múltiples reacciones. Mientras muchos destacan la labor heroica de los bomberos y celebran que no hubo víctimas, otros comentan con tono jocoso la “mala suerte” que persigue a los venezolanos.




