SE BAJA DEL BARCO

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La visita del exministro de las TIC y exdirector del Dapre, Mauricio Lizcano, a la ciudad de Neiva este martes 27 y miércoles 28 de mayo, no es un simple recorrido institucional. Se trata de un movimiento calculado de quien, tras abandonar el gobierno Petro, empieza a posicionarse como opción presidencial. El hombre que durante años militó en el Partido de la U, y que fue pieza clave en el respaldo de ese sector a Gustavo Petro, ahora pretende presentarse como un líder independiente, moderno y ajeno a los vicios tradicionales de la política. Sin embargo, para muchos, esta narrativa resulta contradictoria e incluso oportunista.

Lizcano ha dicho en múltiples entrevistas que admira al presidente Petro, que le guarda afecto y respeto. Pero en tiempos de crisis política, cuando la popularidad del gobierno cae, él decide apartarse y construir una imagen propia.

Universitarios, empresarios y cámaras

Durante su paso por Neiva, Lizcano se reunirá con estudiantes universitarios, empresarios, medios de comunicación como Opanoticias, y líderes sociales del Huila. Presentará sus ideas sobre tecnología y desarrollo, insistirá en la necesidad de modernizar el país y apostará por la narrativa del cambio desde lo digital. Pero esta agenda, más que pedagógica, parece electoral.

Los recorridos por las calles del centro, los conversatorios y las entrevistas responden a una lógica propia de quien ya está en campaña. Su discurso, cuidadosamente pulido, apunta a seducir a un electorado joven y empresarial, sin mencionar mucho su pasado partidista ni su paso por el petrismo.

¿Nuevo líder o reciclaje?

El país ya ha visto este libreto: políticos que se reciclan bajo etiquetas de independencia y renovación. Lizcano no es un novato, ni mucho menos un outsider. Su trayectoria lo vincula profundamente al sistema que hoy pretende cuestionar. Y aunque intente mostrarse como el futuro, su pasado está lleno de compromisos, alianzas y silencios convenientes.

En el Huila, su visita ha generado expectativa, pero también escepticismo. En un escenario político cada vez más desconfiado, las sonrisas y las promesas no bastan. Lizcano ya empezó a caminar su ruta al poder, pero tendrá que cargar con su historia a cuestas.


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