Se apagó su sonrisa

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Tras recibir un trasplante bipulmonar, la joven partió a la eternidad.

Tatiana Guillén se convirtió en sinónimo de lucha y esperanza para el pueblo granadino y para un país que conoció su historia. La joven, enfrentó una enfermedad pulmonar progresiva y crónica que cambió su vida de un momento a otro y la obligó a librar una dura batalla por la vida.

Tatiana, a través de las redes sociales dio a conocer su lucha, inspirando a todos aquellos que veían sus videos y escuchaban sus mensajes cargados de fe y esperanza, porque a pesar de estar enfrentando el momento más duro de su vida, comprendió que la pregunta no era por qué estaba viviendo aquello, sino para qué Dios la había puesto a enfrentar esa prueba.

Y la respuesta de Tatiana, como lo manifestó en entrevista con EXTRA, fue que Dios la había usado para un propósito que iba descubriendo, llegar a otras personas para enseñarles que las cosas materiales no son nada cuando no se tiene salud para disfrutarlas. Tatiana, aseguró que Dios la usó como un testimonio de fe y para incentivar la donación de órganos.

El milagro

La enfermedad de Tatiana la llevó a requerir de un trasplante bipulmonar para sobrevivir y, en medio de la espera por un donante que debía ser una persona fallecida y con determinadas características para que fuese compatible, siguió llevando mensajes de esperanza, reafirmando su fe en Dios y en que el milagro llegaría.

Y así, cuando la vida se le escapaba y no llegaba ese ángel que le donara los pulmones, el milagro ocurrió. Conmoviendo el corazón de todos los que conocieron su historia, se supo que habían encontrado el donante y que Tatiana por fin tendría unos pulmones que la devolverían a la vida, esa que había ido perdiendo tras las paredes de una clínica donde tuvo que vivir durante meses.

Diario EXTRA escuchó la voz entrecortada de Tatiana contando en entrevista cómo Dios le había regalado una nueva oportunidad, como había ocurrido el milagro. Luego de una cirugía extremadamente complicada, volvió a vivir.

La muerte

Cuando avanzaba en su recuperación y había logrado disfrutar y compartir momentos de alegría con su familia, nuevamente la muerte llegó a acecharla. Una infección severa la habría atacado y como el proceso del trasplante la había dejado sin defensas, esta vez no tenía como resistir, y aunque luchó hasta el último momento, su sonrisa se apagó y esos ojos iluminados por la fe y la esperanza se cerraron para siempre.

Tatiana le enseñó al mundo que la vida es hoy, que hay que vivir un día a la vez, no perder la esperanza y valorar la salud. Paz en su tumba.


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