El municipio de Cartago, en el norte del Valle del Cauca, fue escenario de un hecho violento que dejó consternada a la comunidad. En horas de la mañana, un ataque sicarial con arma de fuego cobró la vida de Santiago Duque Ocampo, de 22 años, quien fue identificado como la víctima de este episodio.
Según las primeras versiones, el joven se encontraba en una tienda cercana al conjunto residencial Villa del Robledo, en el barrio Cámbulos, cuando fue abordado por un hombre armado. Sin mediar palabra, el agresor disparó en repetidas ocasiones y huyó del lugar, dejando tras de sí una escena marcada por el dolor y la tragedia.
Personal de la Fiscalía General de la Nación y de la Policía Nacional acudió de inmediato al sitio para adelantar las diligencias de rigor. Se realizó la inspección técnica, la recolección de material probatorio y la toma de testimonios de quienes presenciaron el ataque. Las autoridades confirmaron que se han iniciado las investigaciones correspondientes para identificar plenamente al responsable y establecer las circunstancias que rodearon este crimen.
La muerte de Santiago Duque Ocampo ha generado una profunda tristeza en Cartago. Vecinos y allegados lo recuerdan como un joven apreciado en su entorno, cuya vida fue truncada de manera abrupta. El barrio Cámbulos permanece en estado de conmoción, reflejando la impotencia de una comunidad golpeada por la violencia.
Este hecho se suma a la lista de ataques sicariales que han afectado a distintos municipios del Valle del Cauca, evidenciando la persistencia de la criminalidad y la inseguridad en la región. La utilización de armas de fuego en conflictos y retaliaciones continúa cobrando vidas, dejando familias destrozadas y un sentimiento de miedo colectivo.
Las autoridades han reiterado su compromiso de avanzar en las investigaciones y de fortalecer las acciones de control para enfrentar este tipo de delitos. Sin embargo, la comunidad exige resultados concretos y justicia para la víctima, en medio de un panorama marcado por la incertidumbre y el dolor.
La partida de Santiago Duque Ocampo no solo representa una pérdida irreparable para sus seres queridos, sino también un recordatorio de la fragilidad de la vida frente a la violencia que golpea a los municipios del Valle del Cauca. La tristeza que embarga a Cartago es un reflejo de la necesidad urgente de recuperar la paz y la convivencia, valores que hoy se ven amenazados por la criminalidad.




