Rusia inicia La Tercera fase de Maniobras nucleares.

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Militares rusos montan un misil Iskander en una lanzadera móvil en una imagen de febrero pasado. Imagen: Russian Defense Ministry Press Service /AP/picture alliance

La zona Sur y Centro serán escenarios de los ejercicios de las fuerzas nucleares tácticas rusas, que son menos poderosas que las estratégicas pero igualmente muy destructivas. Estos ejercicios incluyen la movilización de los sistemas de misiles Iskander-M.

El Ministerio ruso de Defensa informó en un comunicado difundido a través de su canal de Telegram este miércoles (31.07.2024): «Empezó la tercera etapa de los ejercicios de las fuerzas nucleares no estratégicas». Según el comunicado militar, en esta etapa, efectivos de importantes unidades de misiles de las zonas militares del Sur y Centro, entre otras misiones, practicarán «la obtención de munición especial de entrenamiento para los sistemas de misiles tácticos Iskander-M».

Los participantes del ejercicio también cargarán munición en los misiles y avanzarán de manera encubierta hacia ubicaciones donde prepararán lanzamientos electrónicos simulados. Defensa enfatizó que el objetivo actual del ejercicio es mantener el nivel de preparación del personal y el equipamiento de las unidades para el uso en combate de las armas nucleares no estratégicas de Rusia.

Las unidades de la fuerza aérea, que llevarán a cabo vuelos de patrulla y equiparán sus aviones de guerra con armas nucleares, también participarán en las maniobras. Las bombas aéreas, las ojivas de misiles de corto alcance y la munición de artillería son armas nucleares tácticas destinadas a ser utilizadas en el campo de batalla. En general, son mucho menos poderosos que las armas estratégicas, ya que tienen grandes ojivas atómicas capaces de disparar misiles balísticos intercontinentales y tienen la capacidad de destruir ciudades enteras.

En los primeros días de mayo del año pasado, el líder militar ruso, Vladimir Putin, emitió la orden de llevar a cabo operaciones militares con armamento nuclear táctico, que se llevaron a cabo el 21 del mismo mes, como respuesta a las «amenazas de Occidente». En junio se llevó a cabo la siguiente ronda en colaboración con las fuerzas armadas de Bielorrusia, un cercano aliado del Kremlin y país al que Moscú trasladó parte de su arsenal táctico el año pasado.

Dmitri Peskov, el vocero del Kremlin, relacionó las acciones con las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, y otros funcionarios británicos acerca de la crisis en Ucrania. Hablaron sobre la disposición e incluso la intención de enviar tropas a Ucrania, lo que implicaría enfrentar a los soldados de la OTAN con los militares rusos. Esa es una espiral de escalada de voltaje nueva. No tiene precedentes y requiere medidas y atención especiales.

El año pasado, Rusia decidió no ratificar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBT), aunque sigue siendo válido mientras Estados Unidos no lleve a cabo pruebas nucleares. De acuerdo con su doctrina nuclear, Rusia solo utilizará su armamento nuclear de manera «estrictamente defensiva» en caso de un ataque con armas de destrucción masiva o agresión con armas convencionales que puedan amenazar la supervivencia del Estado. Sin embargo, sus fuerzas nucleares estratégicas están siempre en alerta.


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