El baloncesto femenino hace historia llegando a las instancias más importantes del torneo.
El baloncesto femenino de Cajamarca vive un momento histórico al lograr la clasificación a la gran final departamental, un escenario que refleja el esfuerzo, la disciplina y el talento de sus jugadoras. El equipo, integrado por jóvenes promesas, ha demostrado que la unión y la constancia son la clave para alcanzar los más altos objetivos deportivos.
La plantilla está conformada por Salomé Pinto (6-3), Luciana Sánchez (6-2), María Camila Agudelo (7-4), Jade Riveros (8-2), Salomé Amaya (8-1), Ebanyelin Gutiérrez (8-1) y Paula Morocho (9-3), quienes han sido protagonistas en cada encuentro. Además, el aporte de Thaliana Bello (7-3) e Isabela Amaya (7-3), provenientes de la IE Técnica Nuestra Señora del Rosario, ha sido fundamental para reforzar la escuadra y consolidar un grupo competitivo.
El cuerpo técnico, encabezado por María Fernández Charry y Diego Charry, junto a la asistencia de Yury Andrea Loto, docente de la institución, ha guiado a las jugadoras en este proceso con estrategias claras y un acompañamiento constante. Su labor ha permitido que las niñas desarrollen confianza en la cancha y afiancen un estilo de juego que combina velocidad, precisión y trabajo en equipo.
El reconocimiento también se extiende a las familias, quienes han brindado apoyo incondicional, alentando desde las gradas y acompañando cada paso de este recorrido. La comunidad cajamarcuna se ha volcado en respaldo, convirtiendo cada partido en una fiesta deportiva que fortalece la identidad local.
Ahora, el reto más grande espera: la final frente al equipo de Ibagué. Este encuentro no solo definirá al campeón departamental, sino que también pondrá a prueba la capacidad de las jugadoras para mantener la calma y ejecutar lo aprendido en entrenamientos. La expectativa es alta y el municipio sueña con levantar el trofeo, confiando en que el talento de sus representantes marcará la diferencia.
El compromiso de las deportistas y el acompañamiento técnico han convertido esta campaña en un ejemplo de superación y orgullo. Cajamarca celebra y se prepara para alentar con fuerza a sus niñas, quienes ya son símbolo de inspiración para futuras generaciones.




